Generic placeholder image
Generic placeholder image

Transcripción + Video del #DebateCarrasquilla | Probada la corrupción de Carrasquilla, debe renunciar: Robledo

Transcripción del #DebateCarrasquilla citado por el senador Jorge Enrique Robledo el 18 de septiembre de 2018 en contra del ministro Alberto Carrasquilla por la corrupción de los Bonos Agua.

#DebateCarrasquilla #DuqueSaqueACarrasquilla

Hace 2 meses

Probada la corrupción de Carrasquilla, debe renunciar: Robledo

Trascripción tomada de los videos:

 

Senador Jorge Enrique Robledo, Plenaria del Senado, 18 de septiembre de 2018.

Este es un debate sobre corrupción. Los Bonos Carrasquilla fueron créditos leoninos. Se les prestó a los municipios a tasas escandalosamente altas, de manera que estos están hoy pagando la deuda inicial más una suma dos o tres veces mayor. Son créditos con una serie de restricciones ajenas a todas las estructuras de financiamiento vigentes en Colombia, porque no pueden ser reestructurables ni prepagados. El mismo contrato induce a corrupción a los alcaldes. Los recursos se perdieron y al final el Estado tuvo que salir a rescatar a los municipios con 495 mil millones de pesos. No solo se violaron la moral y la ética, sino también la ley. Puede haber, o peculado culposo, o peculado doloso. Para poder hacer el negocio se impulsó un cambio en la Constitución y una nueva ley, la 1176. ¿De dónde salió la plata?

 

Este es un debate en el que voy a explicar cómo el doctor Carrasquilla maltrató a 117 municipios de Colombia. Él y, llamemos, sus asociados o sus compañeros de negocio, empobrecieron a esos municipios, los indujeron a asumir actitudes corruptas, los dejaron sin agua. Aquí estamos ante el caso de un negocio que montan el doctor Carrasquilla y sus cercanos con una codicia y una falta de criterios morales y de escrúpulos que realmente impresionan. A lo largo del debate, ustedes se van a dar cuenta de las cosas que fueron capaces de hacer. Él y otros se enriquecieron, se ganaron sumas importantes. Y todo esto me lleva a concluir, es lo que voy a sustentar, que el doctor Carrasquilla debe renunciar. No porque sea un hombre de negocios, que lo es, pero ese no es el problema. El problema es porque es este tipo de hombre de negocios. Y un tipo de hombre de negocios de esas características no debe ser ministro de Estado. Que se quede en sus negocios privados y que permita que el país funcione de una manera diferente. Él no actuó ni remotamente, como vamos a verlo, con la lógica de un servidor público diligente y que de manera ética actúe pensando en el bien colectivo, No, lo hizo poniendo al frente sus propios intereses particulares.

 

Para entender lo que voy a señalar y por qué debe renunciar el doctor Carrasquilla, voy a empezar señalando que hay la idea, y nos la han intentado inducir en este debate, de que como todo fue legal, entonces aquí no hubo problema. Lo primero que voy a explicar es que no todo fue legal. Aquí hay gravísimas violaciones a la ley y voy a plantear más de una. Pero además, un hecho legal puede ser corrupto. El Banco Mundial, la OCDE y Transparencia Internacional definen corrupción como “el abuso de la función pública para obtener ganancias privadas”. Fíjense que no dicen nada sobre la legalidad o no del asunto. La OCDE precisa: “Es el abuso de los poderes de los funcionarios para obtener beneficios financieros privados o de otro tipo”. Y Transparencia Internacional añade: “Corrupción es el abuso del poder para el beneficio propio”.

 

Luego este es un debate sobre corrupción. Y voy a acusar al actual ministro Alberto Carrasquilla de haber actuado de una manera corrupta en todo el negocio de los llamados Bonos Carrasquilla o Bonos del Agua. Pero insisto, también violó la ley.

 

Antes de entrar en materia, un par de menciones. He oído a los amigos del gobierno decir que Carrasquilla fue un gran ministro cuando lo fue, en el gobierno del doctor Álvaro Uribe. Paja. El senador Alexánder López va a profundizar en este asunto, pero basta con mencionar un cambio tributario que les regaló a las trasnacionales 25 billones de pesos en estos años, plata que estamos pagando los colombianos. O lo que hizo con Telecom. El doctor Carrasquilla destruyó la empresa, echó a los trabajadores y tiene ahora un fondo buitre, de esos fondos carroñeros, que anda quitándoles las casas a los trabajadores de Telecom que no pueden pagar sus vivienda. Es el tipo de personaje que tenemos de ministro de Hacienda.

 

Créditos carísimos

 

Vamos entonces ya al tema específico de este debate. Empecemos. Los Bonos Carrasquilla, primera acusación, son una forma de crédito de banqueros y financistas a 117 municipios de Colombia. Lo primero que hay que señalar es que fueron unos créditos con unas tasas de interés leoninas, exageradas. Les cobraron a los municipios tasa de interés de la inflación más 11 por ciento. Es una tasa absolutamente escandalosa. Esos créditos van a pagarse no sé cuántas veces en los 19 años que dura el endeudamiento. Voy a citar al propio doctor Carrasquilla, el 11 de febrero de 2014, reconociéndolo: “Las tasas de interés si son altas es porque los inversionistas…”, y echa una teoría. Cito también a una alta directiva del Ministerio de Hacienda, Ana Lucía Villa, hoy todavía en funciones y lleva mucho tiempo allí. Dice: “Esa es una forma de financiamiento altamente costosa”. Y cuenta en una entrevista que la administración municipal de Montelíbano, Córdoba, intentó prepagar la deuda y no la dejaron. Dice ella además: “Estamos pagando tasa de interés del 17 por ciento, cuando en el mercado yo hoy consigo plata al 8 por ciento”. Estamos hablando de una diferencia de 9 puntos en la tasa de interés, una barbaridad. Primer característica del crédito, de carácter leonino.

 

Segunda característica, esta aún más escandalosa. Los constructores me la entenderán bien, e inaudito, doctor Carrasquilla, que usted se hubiera atrevido a tanto. Dice: “El desembolso del préstamo al municipio se realizará en un solo contado por la totalidad de la plata”. Es una manera de encarecer el crédito. A Buenaventura le prestan cerca de 40 mil millones de pesos y le entregan toda la plata desde el primer día, así se sepa que una parte grande de esa plata se la va a gastar en seis meses o en un año o en dos años. En el mundo de la honradez y de la decencia esto no se tolera como actitud de un banquero y menos, por supuesto, de quién aceptó tomar ese asunto.

 

Ellos nos replican aduciendo que la tasa era alta porque se trata de un negocio de alto riesgo, a 19 años. Paja. Armaron el negocio de forma tal que era el Estado colombiano, directamente, sin pasar por las manos de las Alcaldías, el que les daba la plata a los banqueros, a quienes detentaban los bonos. O sea, que el riesgo era cero. Qué riesgo va a haber si el Ministerio de Hacienda coge la plata de las transferencias y se la lleva directamente a quienes se estaban beneficiando de estas deudas como prestamistas. Los alcaldes ni tocaban estos recursos. No podemos entonces hablar de un riesgo que justificara el alza de la tasa de interés. Salomón Kalmanovitz los compara acertadamente con las tasas que en estos últimos años pagó el Estado colombiano por los TES. Una buena comparación, porque esa es una deuda soberana que no se pierde. Explica Kalmanovitz, quien fuera uno de los codirectores del Banco de la República, que les estaban cobrando el doble de lo que han debido cobrarles, en relación con la tasa de interés de los TES. Pusieron a los municipios en los promedios del 2009 al 2017, pero hay qué hacer el promedio por los 19 años, porque nos echan el cuento de que es que en esos días las tasas estaban altas. No, es que hoy todavía esa plata se está pagando.

 

Presos de las deudas

 

Como si fuera poco, el plazo era a 19 años, con una característica, inmodificable: prohibido prepagar. Es el caso que les hablé de Montelíbano, denunciado por la funcionaria del Ministerio de Hacienda. El municipio intenta prepagar la deuda y no se lo permiten. Tenía la plata de regalías para pagar la deuda y no se lo dejan hacer. Y entonces afirma Ana Lucía Villa que era un crédito con “una serie de restricciones ajenas a todas las estructuras de financiamiento de Colombia, porque no pueden ser reestructurables ni pueden ser prepagados. El truco lo impuso el doctor Carrasquilla, quien fue el que se ideó todo este negocio. Añade ella: “Ando buscando al doctor Carrasquilla y a su socio, el doctor Andrés Flórez, que fueron los estructuradores, para entender por qué es que no los puedo prepagar”. Ella se hace la pregunta obvia. Porque les montaron a esas Alcaldías unos créditos leoninos, los entramparon en ese tipo de operación financiera.

 

El modelo paraíso

 

Y ojo a esto, que puede ser la peor parte del asunto. En general, esos negocios fracasaron. Lo que terminó sucediendo es que buena parte de la plata se perdió, porque la despilfarraron o porque se las robaron. Lo denunció oportunamente el Ministerio de Vivienda de esos días, el que tiene la responsabilidad para hacerlo. Porque las exigencias que les hicieron a los alcaldes prácticamente fueron ningunas. La misma doctora Ana Lucía Villa señala que en otros tipos de créditos se les impone a las Alcaldías una serie de condiciones, de compromisos, de instrumentos de control de los desembolsos, para obligarlas a hacer las cosas bien.

 

Eso no sucedió aquí. Ustedes se van a aterrar de lo que les voy a leer, de cómo indujeron a la corrupción a los alcaldes de esos 117 municipios de Colombia. En la Cláusula 8 del contrato que firmaban los municipios con Alianza Fiduciaria, la organización financiera que manejaba en parte muy importante estos asuntos, el punto 8.1 establece que los recursos deben utilizarse de acuerdo con lo que digan los proyectos del Plan de Desarrollo, en agua potable y ajustados a la Ley 1176, unas condiciones mínimas elementales que no controlan nada. Pero atérrense de lo que les voy a leer. Agrega la cláusula, inmodificable: “No obstante lo anterior, el municipio (él dice la Entidad Territorial) expresamente declara y acepta que el patrimonio emisor y prestamista –o sea, los que están poniendo la plata– y el patrimonio autónomo –una figura que crearon para desarrollar este negocio– de la Entidad Territorial no tendrá obligación alguna de verificación, supervisión, asesoría o asistencia técnica alguna en relación con el uso efectivo y la destinación de los recursos obtenidos a través del préstamo”.

 

Como diciéndoles a los alcaldes, boten la plata, róbensela, que ustedes no tienen que darle cuentas a nadie, porque la cláusula 8.1 del contrato señala que ustedes no tienen que dar explicaciones de nada. Como en efecto ocurrió. Fue un cheque en blanco a los alcaldes para que despilfarraran los recursos o se los robaran. Lo resume la doctora Villa: “el que colocó la plata dijo: tómela y deme una orden irrevocable de pago”. O sea, a mí deme la orden de que me va a pagar y haga después lo que se le dé la gana. Agrega la doctora Villa: “Entonces yo mercado –o sea, yo, banquero– le entrego la plata y usted, alcalde, hace con ella lo que quiera”. Y concluye: “Un alcalde inescrupuloso, dice, preste la plata y no hace la obra, es decir, me robo la plata”. De eso es de lo que estamos hablando, es el tipo de cosas que sucedieron en este proyecto. Y todo lo orientó el doctor Alberto Carrasquilla, no solo, por supuesto, pero es evidente que él llevaba la voz cantante.

 

Entonces al final por qué ha de sorprender que hubiera fracasado. Y el que determina que fracasó es el Ministerio de Vivienda. Porque ahora el doctor Carrasquilla nos va a salir con el cuento de que una empresa de amigos de él, metida en el negocio, está certificando el éxito. Paja. Ahí están las denuncias en todos los medios de comunicación denunciando que en general las obras no se hicieron. El Ministerio de Vivienda, encargado de certificar, precisa que se terminaron 29 obras, pero apenas 12 quedaron operativas. O sea que el fracaso fue absolutamente rotundo, porque en general los recursos se perdieron.

 

Tan mala resultó la estructura del negocio, que al final el Estado tuvo que salir a rescatar a los municipios y a echar atrás el negocio, por lo menos parcialmente. Es la prueba reina de que se diseñó muy mal. ¿Qué tuvo que hacer el Estado colombiano? De su propio bolsillo, salir a comprarles los bonos a los tenedores, a los que habían prestado la plata. El rescate le costó al Estado colombiano 495 mil millones de pesos. Porque lo que se prestó fueron 400 mil millones, estamos hablando de un negocio inmenso. Para poderlo deshacer parcialmente, el Estado tuvo que poner 495 mil millones, una parte a fondo perdido y otra congelada en el negocio y prestada a un tiempo largo, descuadrando, por supuesto, las financias públicas.

 

Más que rescatar a los municipios, los están tumbando hasta el alma, porque siguen entrampados y con plazos largos. Buenaventura, por ejemplo, sigue pagando inflación más 11 por ciento. No, más que rescatar a los municipios, hay que decirlo con franqueza, rescataron a los prestamistas, porque ya en ese momento era tal el escándalo de corrupción, que los tales bonos estaban teniendo muy poco movimiento en el mercado secundario. Nadie los quería comprar. Y, obvio, quedaron entrampados quienes los tenían. Ahora, ¿quiénes los tenían? Interbolsa –este es un caso en el que por donde uno pone el dedo sale pus–, los fondos privados de pensiones y Alianza Fiduciaria, o alguien que estaba detrás de Alianza Fiduciaria. Pero el rescate, repito, fue más a los banqueros. Los municipios siguen entrampados ahí, en una situación dramática. No tienen las obras ni los acueductos y los alcantarillados, deben hasta la camisa, siguen y seguirán pagando por muchos años más, y tampoco tienen plata propia para hacer las obras que se necesitan.

 

El doctor Carrasquilla se molestó mucho cuando afirmó con razón Daniel Coronell que mientras el doctor Carrasquilla se había enriquecido, los municipios se habían empobrecido. Ahora andan con el cuento los amigos del gobierno de que no se empobrecieron. Qué tal. Háganme el favor. Si con las cifras que estoy dando no queda en evidencia que se empobrecieron, ¿con qué entonces? Y les voy a dar otras para que ustedes palpen lo leonino del negocio. A Buenaventura le prestaron 47.700 millones de pesos, ya pagó 57 mil millones y debe 42 mil. Sigue sin acueducto, justamente por eso fue el paro, y está pagando inflación más 11 por ciento. A Ebéjico, en Antioquia, le prestaron 2.500 millones, ha pagado 2.300 millones y todavía debe 2.395 millones, y todo como resultado de esa tasa de interés leonina. Jamundí, Valle del Cauca, deuda inicial, 8.700 millones, ha pagado más de 6 mil millones y debe más de 9 mil millones. Carmen de Chucurí, Santander, deuda inicial, 2.500 millones, ha pagado 3.200 y debe 2.069. Si estos no son negocios leoninos para unas obras que en general no se hicieron, ¿de qué estamos hablando?

 

Cuando aparece entonces por ahí el doctor Carrasquilla a argüir que él lo que hizo fue hacerles un favor a los municipios, que miren que les prestó una plata que dizque nadie avenía a hacerlo y él sí lo logró, pues esto sí es el colmo del cinismo, senadores y colombianos. Porque es mejor no hacer un negocio que hacerlo malo, como lo recomendaba un Premio Nobel de Economía al hablar de los TLC. Que cuando a usted le va a tocar hacer un negocio malo, le va mejor si se abstiene. Que fue lo que pasó. Los municipios se quedaron con el pecado y sin el género, quebrados y sin las obras. Y más corruptos de lo que eran antes de empezar este proceso.

 

Se aduce que aquí no se violaron las leyes, que esto puede ser un problema ético y moral, que lo es, evidentemente, porque jamás un buen servidor público actúa con el criterio con que lo hizo el doctor Carrasquilla. Es más, ni siquiera un banquero diligente actúa con este criterio, porque un banquero diligente cuida ante todo que sí le vayan a pagar. Pero claro, como aquí no pagaba ni el municipio ni el acueducto, sino que pagaba el gobierno nacional, les importó un carajo que la plata se perdiera o se la robaran. Ese el modelo del negocio que nos montaron aquí.

 

Sí se violó la ley

 

Pero veamos que también violaron la ley. Por aquí está con nosotros Germán Navas Talero, un duro del derecho, como ustedes lo saben. Y él lo resume en una frase perfecta: el doctor Carrasquilla tiene que escoger cuál delito le gusta más, o peculado culposo o peculado doloso. El culposo es el del funcionario inepto, irresponsable e incapaz que no se da cuenta y deja perder la plata. Y el doloso, el del funcionario vivo que se mete en un negocio para hacerse un tumbado en beneficio de él o de otro. Doctor Carrasquilla, usted podrá escoger, pero no se vuela, las matemáticas no lo dejan volarse de esta escogencia.

 

Pero no es lo único. La Ley 734 de 2002 señala que las inhabilidades a los funcionarios después de salir del cargo son de un año. Pero hay una sentencia de la Corte Constitucional, la 893 del 2003, que establece que podrá ser indefinida cuando se trata de aquellos casos en los que el funcionario actúa como lo hizo Carrasquilla en este negocio. O sea que tampoco se puede volar por la vía de que la inhabilidad ya le venció.

 

La Ley 80 de 1993 autoriza a los municipios para reestructurar y refinanciar las deudas, y aquí se la pasaron por la faja en el contrato.

 

La Ley 358 de 1997 limita el endeudamiento de las Entidades Territoriales. Y aquí también se la pasaron por la faja con el cuento de que no era deuda pública, sino privada. Una de las cosas más corruptas de toda esta operación es que nos metieron el cuento de que esa era una operación de lógica privada y no de lógica pública, cuando resulta evidente que todo lo que se movía ahí, exceptuando a quienes se ganaban la plata, tenía que ver con la contratación pública y con asuntos de la vida pública.

 

La Ley 715 prohíbe titularizar los recursos del Sistema General de Participaciones, y en la práctica, así la norma diga lo contrario, los titularizaron. La Ley 1176 permitió pignorarlos, pero no titularizarlos.

 

Se viola el artículo de la Constitución que señala como un deber de los funcionarios del Estado la debida planeación. Se viola el que señala como base la debida diligencia y la contratación de buena fe. ¿Dónde estuvo la debida diligencia? En ninguna parte. Nada se hizo aquí para que esas obras terminaran construidas de manera correcta.

 

Carrasquilla cambió las normas

 

¿Cuál fue el papel de Carrasquilla en todo este enredo? Él anda con el cuento de que fue solo un asesor, un tipo ahí como de quinta categoría a quien llamaron un día a dar una opinión. Paja. El negocio es fruto del cerebro del doctor Alberto Carrasquilla, como es sabido en todas partes. Por eso los banqueros los llaman Bonos Carrasquilla. Los que le pusieron ese título no fueron los alcaldes, fueron los banqueros, porque él estuvo en todo. Repito lo dicho por Ana Lucía Villa: “He estado buscando al doctor Carrasquilla y a su socio Andrés Flórez, que fueron los estructuradores de los bonos, para que me expliquen”. Dice Jaramillo, el exjefe de Interbolsa: los bonos del agua fueron unos papeles estructurados por Alberto Carrasquilla y por Andrés Flórez, el exdirector de Fogafin. Y Alberto Carrasquilla, en un ataque de sinceridad, dijo un día: “de su creación, de la cual yo hice parte,” y echa un cuento largo, pero el punto es que él admite que sí estuvo en la creación de toda esta compleja operación financiera.

 

¿Cuáles fueron los cambios legales que impulsó Carrasquilla, ministro en el gobierno del hoy senador Álvaro Uribe Vélez, para poder organizar el negocio? Cuando él era ministro de Hacienda, las leyes de Colombia no permitían hacer la titularización de esos bonos ni que la plata de las transferencias llegara directamente. Es más, la ley ni siquiera permitía que el agua y el saneamiento básico se trataran como un asunto especial dentro del Sistema General de Participaciones del gobierno nacional a los municipios. Entonces llega al Ministerio con su ideíta ya en la cabeza, pues los banqueros, como toda la gente que se mueve en el mundo de los negocios, planifican a largo plazo. Y lo primero, llega a cambiar el artículo de la Constitución que había que cambiar. Y lo logró, y después, ya no él, sino el ministro de Hacienda posterior, cambió la ley que había que cambiar, porque la Constitución dejó dada la orden de que tenían cambiar la ley. Y es hoy la número 1176.

 

El horroroso negocio del que estamos hablando no se habría podido hacer sin esos dos cambios, uno constitucional y otro legal. Replican intentando decir que no, que eso no tiene nada que ver, que uno fue un ministro y el otro fue otro ministro. No es verdad. Tengo aquí una presentación del Departamento Nacional de Planeación, donde esta entidad explica cómo la Reforma Constitucional y la Ley 1176, reglamentaria de esa reforma, son la misma cosa, tienen el mismo objetivo fundamental. Conseguí también una presentación confidencial de los prestamistas gringos que se supone que pusieron la plata, señalando cómo, para allanar este negocio, lo primero fue la reforma constitucional del doctor Carrasquilla y lo segundo la Ley 1176, durante el Ministerio de Óscar Iván Zuluaga. Doctor Carrasquilla, dicho con toda la claridad, usted sabía muy bien que una cosa venía pegada de la otra.

 

¿Y por qué? Porque Carrasquilla renuncia antes de que se cambien las normas y se sienta a esperar como caimán en boca de caño, y apenas ve que las cambian, monta dos empresas, o reconoce que creó dos empresas, Navemby y Konfigura Kapital, ambas dedicadas a este negocio, qué coincidencia. Apenas le apareció la ley que necesitaba, Carrasquilla montó las empresas y se dedicó un tiempo largo de su vida a desarrollar este negocio. Luego está probado que hay una relación super directa entre los cambios legales que él impulsó y el tipo de negocio que crearon esos cambios constitucionales y con el cual él se enriqueció.

 

Plata gringa

 

Lo otro que cabe mencionar es de dónde salió la plata. Lo que se dice en todas partes es que la trajeron de Nueva York unos inversionistas. Hay distintas firmas comprometidas, no me voy a poner a dar todos los nombres para no enredar, pero hay una que es la principal, porque fue la que aparece actuando en Colombia, el Grupo Financiero de Infraestructura, GFI. ¿Quién fue el representante legal de esos inversionistas gringos ante la Fiduciaria? Andrés Flórez, socio del doctor Carrasquilla en las dos empresas que les acabo de mencionar. Por eso es que se dice que él era el estructurador, porque nadie podía hacer nada en ese negocio de la Fiduciaria sin el permiso del doctor Flórez, que representaba a los que habían puesto el billete. Y resulta que el doctor Flórez fue subalterno de Carrasquilla en el Ministerio, lo mismo que otra socia que aparece en ese negocio.

 

O sea, el negocio lo empezó a montar Carrasquilla a partir de su trabajo en el Ministerio y hasta consiguió los socios eligiéndoles de entre sus subordinados. Aquí hay varias preguntas que le hago, doctor Carrasquilla: ¿Cuánto se ganó Flórez en ese negocio? ¿El negocio era solo de Flórez, al ser representante legal, o actuaba como socio suyo en Konfigura y se repartieron la plata? No lo sabemos, porque usted se ha dedicado a esconder la verdad sobre sus cuentas. Pero yo le dejo la pregunta planteada. Es otro ingreso que puede haber tenido el doctor Carrasquilla o que seguramente tuvo.

 

Hay otro aspecto que se ha mencionado con toda seriedad y es muy grave. Dicen ellos que la plata de los Bonos Carrasquilla la trajeron de Nueva York. Ahora vamos a ponerlo en duda. Simón Gaviria dijo en un debate público que el mecanismo de los Bonos del Agua era el escenario ideal para incurrir en lavado de activos. Palabras mayores. Y explicó: porque no había quien vigilara la adjudicación y ejecución pertinente de los recursos.

 

Y el doctor Salomón Kalmanovitz, este lunes, se hace esta pregunta en una columna en El Espectador: “¿se trató de una operación de lavado de activos, como otras en que se especializaba Mossak Fonseca en Panamá?” ¿Y por qué menciona a Mossak Fonseca? Porque la empresa se la monta Mossak Fonseca a Carrasquilla en Panamá. Entonces, con toda pertinencia, Kalmanovitz se pregunta si fue una operación de lavado de dinero de las que acostumbra a hacer Mossak Fonseca, un pillo que opera en Panamá metido en todo tipo de negocios ilegales.

 

Aquí hay que hacerse otra pregunta clave. La plata se dice que viene de Nueva York, por otra empresa de Carrasquilla, Navemby, porque son dos las principales que le conocemos, Konfigura y Navemby. ¿Por qué se trajo esa plata por Panamá? Es un interrogante que todo el mundo se hace. Para invertir en Colombia desde Nueva York no hay que pasar la plata por Panamá, no hay necesidad de generar ese costo. Se puede traer directamente. Carrasquilla ha reconocido que por esa empresa suya en Panamá pasó esa plata de venida, pero que, eso sí, de Colombia para allá no le llegó un centavo. Entonces aquí hay otra pregunta que le hago, doctor Carrasquilla: ¿por dónde salió la plata de estos gringos, que se supone que ya salió de Colombia? ¿Pagaron los impuestos que debían pagar o qué tipo de operación hicieron? No tenemos la precisión y dejo planteada la duda. Me permití invitar a la Procuraduría, a la Contraloría y a la Fiscalía para que se pongan en la investigación. Entiendan, señores delegados de los organismos de control, lo que estoy haciendo aquí es una acusación formal, para que se estudien en serio las andanzas del doctor Carrasquilla en este proceso.

 

El paso por Panamá

 

Por qué pasarla por Panamá. Voy a enfatizar en esta idea, por qué. No se necesitaba, es un costo adicional. Quienes saben me explican que tuvieron que haberle pagado una comisión al doctor Carrasquilla. Aquí nadie trabaja gratis, nadie trabaja con la asociación de la Madre Teresa de Calcuta. Esa empresa, el GFI, tiene entre sus jefes o cabezas, y no quiero meterme en muchos detalles porque nos enredamos, pero una persona influyente en ese negocio en Nueva York es un colombiano, un caleño, Cristian Müller, y él en buena medida participa, aunque no tenemos los detalles de qué tanto. Entonces ya eso a mí me despierta una duda. ¿La plata era de gringos o de colombianos que por alguna razón la pusieron en Nueva York? Es más, me pregunto si de verdad trasladaron la plata desde Nueva York o ya estaba en Panamá y cómo llegó allí. No lo sé. Y no podemos saberlo porque el doctor Carrasquilla no habla de estas cosas, porque él está protegido por un pacto de confidencialidad en Panamá, el paraíso fiscal ideal para esconder este tipo de cosas.

 

Y hago otra pregunta. El acta de liquidación de la GFI, un acta en Nueva York, ¿saben en qué idioma está redactada? Curiosamente, muy llamativamente, en español, no en inglés. Unos gringos en Nueva York se aprestan a liquidar su empresa y lo hacen con un acta en español. Difícil de creer, porque todo el mundo hace negocios en su idioma, doctor Carrasquilla. Y además, la plata que aparece ahí contabilizada tampoco está en dólares, sino en pesos, y entonces uno dice, bueno, cuál es la historia. Espero que los organismos de control se pongan a mirarlo en detalle.

 

Señalo de paso que el doctor Muller, presidente de una asociación de colombianos muy importante en Nueva York, va a ser el anfitrión de un almuerzo de gala que le van a hacer al doctor Duque la semana entrante. Les sugiero que no vayan, porque el plato es del orden de 4.800 dólares. No deja de ser llamativa que esa relación.

 

Carrasquilla asegura, “yo no me enriquecí”. Aquí empieza una discusión: qué entenderá él por enriquecerse, porque voy a demostrar sin duda que se ganó un buen billete y sí se enriqueció. Cómo fue. La plata a los municipios se la pusieron a la inflación más 11 puntos, y al tenedor de los bonos le pagaron inflación más ocho. O sea que ahí quedó un 3 por ciento, que se repartieron entre los que montaron el negocio, los organizadores, el doctor Carrasquilla, el doctor Flórez, etc. En los cinco años ese tres por ciento da 70 mil millones. No todos para el doctor Carrasquilla, nunca nadie ha dicho eso, yo en una columna dije, el doctor Carrasquilla “y sus socios”, o sea sus compañeros de negocio, socio en el sentido lato de la palabra, como es absolutamente permisible usar, es parte del lenguaje corriente.

 

Y Carrasquilla reconoce que de eso le tocaron unos honorarios de 8 mil millones. No voy a entrar en la discusión si es harto o poquito. Lo que estoy diciendo es que el doctor lo hizo todo por afán de lucro. Y el problema no es el afán de lucro, a mí eso no me escandaliza, estamos en una economía de mercado, el problema es cuando el afán de lucro es desmedido y está llevado por una codicia desenfrenada hasta el punto de violar la ley o introducir la trampa en la ley, la otra figura que se está utilizando.

 

Carrasquilla se enrique

 

Daniel Coronell, investigando, logró conocer el patrimonio de Konfigura, no el de Navemby, porque ese sí es ultrasecreto en Panamá. La montan con 5 millones de pesos en 2008, y ya en el 2016, el patrimonio valía 4 mil millones de pesos. No les ha ido mal. Ahora, si ustedes observan cuándo es que este patrimonio crece más, se relaciona exactamente con el negocio de los Bonos Carrasquilla. Hoy me llegaron datos de las declaraciones de renta del doctor Carrasquilla y qué me dicen. Que su patrimonio líquido en el 2009 era de 38 millones de pesos, redondeando la cifra, y en el 2014 fue de 2.242 millones de pesos. Digamos también que no le ha ido mal. Ahora, él puede que no se considere rico, realmente no voy a entrar en esa discusión, no sé cuánto tenga en otros sitios. Pero sin duda que se ganó una plata. Es que nos tratan como imbéciles cuando nos intentan decir que el doctor Carrasquilla está en este negocio no por plata, sino por quién sabe qué razón misteriosa.

 

Carrasquilla y Panamá

 

Carrasquilla en los ya tristemente célebres Papeles de Panamá. Todo lo que sabemos de Panamá del doctor Carrasquilla lo sabemos porque él apareció en los Panama Papers. En ese momento él dio una explicación inocente, y aquí se la comieron. Un periódico adujo que ahí no había problema, que simplemente él estaba en Panamá. Hago esta explicación para los que no saben. Cómo es el cuento de Panamá, paraíso fiscal. Panamá es un país como Colombia en general de gente buena, sana, honrada, trabajadora. Pero también en Panamá funciona uno de los más corruptos paraísos fiscales del mundo. Allí hay gente que hace negocios honradamente, pero también es verdad que es difícil encontrar en el mundo un bandido de cuello blanco que no tenga negocios en Panamá. Es un centro de contrabandistas, de lavadores de dinero, de narcotraficantes, de traficantes de armas, esa es una realidad abrumadora.

 

Realmente me indigna que un ministro de Estado en Colombia ande haciendo negocios a las escondidas en Panamá. ¿Qué es lo que anda escondiendo? Porque lo principal de ir a Panamá es a eso. Claro, aquí hay gente que se sonríe al oírlo. No en vano, como lo denunció un director de la Dian, en Colombia se pierden cerca de 18 billones de pesos al año porque se esconden en paraísos fiscales. Y ahora nos van a clavar una reforma tributaria que seguramente no va a tocar ese tema. Estas son maneras de valorar las cosas, son posiciones éticas y políticas, esta es la mía, por supuesto, y otros pensarán de una manera diferente.

 

Cuál es el lío que tiene el doctor Carrasquilla. Lo hizo público Daniel Coronell en su columna de hace 8 días en la revista Semana. Escarbando él en los Papeles de Panamá, se encontró que Andrés Flórez, el socio de Carrasquilla en este negocio, le escribe una carta a ese pillo llamado Mossak Fonseca, en la que le dice, señores, miren el problema que nos cayó encima: estamos haciendo un negocio en Konfigura con el banco BBVA en el Perú, y el banco descubrió que los socios de ustedes en Navemby están asociados con el alcalde de Nuevo Chimbote. Y le dice Flórez a Mossak Fonseca, el problema con ese alcalde, dicen los del BBVA, es que enfrenta 17 juicios penales por apropiación ilícita y más de 30 denuncias por peculado y por corrupción. Por favor, señor Mossak Fonseca, arregle esa historia. Y en la arreglada de la historia, que fue cambiar los papeles, se terminó descubriendo que el doctor Carrasquilla y sus asociados le habían mentido a este país en relación con la participación de ellos en Navemby y en Konfigura.

 

Otra vez el ministro de Hacienda mintiéndoles a los colombianos. Él dirá que son mentiras piadosas e inocentes, yo en eso no creo. No creo que negociantes avezados anden echando mentiras piadosas. Ese solo entuerto, doctor Carrasquilla, lo tumbaría de su gabinete, aunque aquí es probable que le den la Cruz de Boyacá, porque en Colombia estamos y este es un país extremadamente corrupto que termina tolerándolo todo.

 

Sus negocios con Panamá

 

Concluyamos con un tema que no pudimos desarrollar, pero también de inmensa gravedad. Cómo son las relaciones del doctor Carrasquilla con los negocios de la salud. Él tiene varias empresas y está metido en distintos negocios. Ya mencioné que tiene un fondo buitre para comprar cartera bancaria. Como a los banqueros les da pena ir a quitarles las casas a las viudas y a los huérfanos, porque se les dañan las fotografías de familias sonrientes, contratan unos intermediarios para que hagan ese oficio. Y así otros negocios. Indagando, encontramos que el doctor Carrasquilla firmó con Saludcoop, la de Guillermo Grosso, bastante mencionado en no pocas ocasiones en los medios de comunicación, por 139 millones de pesos, un contrato para hacerle recomendaciones, según hemos podido saber, a Grosso y a Saludcoop sobre qué hacer con todo ese enredo legal gravísimo de Saludcoop. Ese fue el contrato. Le pedimos al doctor Carrasquilla que nos diera el informe final y nos mamó gallo, como se dice, no se le dio la gana entregarnos el informe final para saber cuáles eran las recomendaciones que había hecho.

 

Le pedimos a la doctora María Ángela Echeverri, liquidadora de Saludcoop, y la primera respuesta fue también burlarse de nosotros. En la segunda respuesta, sorpréndase ustedes, porque le pedimos el mismo informe para saber cuáles eran los negocios de Carrasquilla con Guillermo Grosso, una pregunta absolutamente lícita, miren lo que nos termina diciendo: “Podemos concluir que el señor Alberto Carrasquilla Barrera no presentó el informe final” de su contrato por 139 millones de pesos, “razón por la cual no se efectuó el pago del 50 por ciento restante”. A él le habían dado la mitad de la plata para empezar el negocio y el resto cuando entregara.

 

Y eso, usted, me lo escondió en las respuestas. Usted ha debido contármelo, en una actitud de honradez mental, decir, senador Robledo, ese contrato no se finiquitó, yo lo incumplí, me embolsillé el 50 por ciento del contrato, 69,5 millones de pesos, y el otro 50 no me lo pagaron. Si esto es mentira de la doctora Echeverri, usted está en la libertad de decirlo ahora. Estas son las informaciones que tengo. Ahora, ¿un ministro de Estado que no cumple un contrato con una entidad pública? ¡De qué estamos hablando!

 

Pero además, tengo esta preocupación, señores de Contraloría, Procuraduría y Fiscalía, para pedirles que indaguemos cuál es la verdad. Porque entonces ya resultó que, según esta respuesta, nunca hubo un informe final. Cuál es mi interés en el informe final. Ustedes saben que yo he hablado mucho del tema Saludcoop en esta Corporación. Entonces, doctor Carrasquilla, aquí hay dos hechos que yo quisiera saber si usted se los recomendó a Guillermo Grosso o a Saludcoop. Por ambos protestó la Contraloría. Uno, que Saludcoop gastó una plata grande pagando abogados para que tumbaran la sanción de los 1.4 billones puesta por la Contraloría exigiéndole a Saludcoop que devolviera la plata que se había robado. Saludcoop pagó abogados contra el interés nacional. Y le pregunto, doctor Carrasquilla, si eso lo recomendó usted.

 

Y dos, en este Congreso se aprobó una ley sobre liquidación en ese tipo de entidades, y que convirtió deudas, como esa de los 1.4 billones, en deudas quirografarias, es decir, del último escalón en el pago. Con esa ley le robaron al Estado colombiano, a la gente de la salud, 1,4 billones de pesos. Y no sé si esa fue la vuelta que el doctor Carrasquilla estaba haciendo con estas recomendaciones. Pero voy más allá, sé, porque lo sé, que Saludcoop le dio a usted, doctor Carrasquilla, toda la información interna de esa empresa, toda la información confidencial de esa empresa terminó en manos de su empresa. Qué hizo con ella, no lo sé, pero sí sé con certeza tres cosas. Una, como a los dos días de este negocio del que les estoy hablando, el doctor Carrasquilla terminó en la junta de Sanitas, una EPS interesada en conocer cómo están los negocios. También resultó ser que una de las socias del doctor Carrasquilla, la doctora Lia Hennan, terminó de presidenta de la junta directa de Cafesalud. Y resulta que Cafesalud y Saludcoop se volvieron, en un negocio leonino, Medimás. Y resulta que Sanitas participó también en ese negocio de Medimás. Miren ustedes todo lo que tienen los organismos de control para que investiguen. O sea, tenemos un ministro súper negociante. Con estos antecedentes yo hago una pregunta directa, doctor Carrasquilla, ¡qué negocito tiene pensado usted montar, ahora que está en el Ministerio de Hacienda! Tengo todo el derecho a preguntarlo, porque los hechos son los hechos.

 

Sí es un caso de corrupción

 

Conclusiones. Los Bonos Carrasquilla, o Bonos del Agua, son un negocio absolutamente preñado de corrupción en los términos en que lo he explicado. Creo haber demostrado que es un negocio preñado de corrupción en los términos del Banco Mundial, de la OCDE, de Transparencia Internacional y de cualquier persona con sentido común y criterio ético.

 

Es un negocio en el que se cambiaron las leyes para poder hacerlo. O sea, se introdujo la trampa en la ley. Vengo denunciando que la corrupción en el mundo se mueve en dos sentidos, unos violar la ley, que es el seguido por los pillos cascareros. Y otro, introducir la trampa en la ley, como en el caso de Reficar. Aquí expliqué con todo cuidado cómo introdujeron unas normas que permitían que a Reficar se la robaran como lo hicieron.

 

El de los Bonos Carrasquilla es un negocio fríamente calculado, y esto es de lo más ignominioso y ofensivo que he visto, para tumbar a 117 municipios pobres de Colombia. Tumbarlos en la tasa de interés, tumbarlos en el momento en que les entregan la plata, tumbarlos en no exigirles garantía, tumbarlos en todo, tumbarlos en los 19 años, tumbarlos en que no pueden prepagar. Es increíble. Qué banquero diligente actúa de esta manera.

 

Me asiste entonces la convicción de que una persona así no puede ser ministro de Estado. No puede ser, es mi convicción, es la convicción del Polo Democrático Alternativo y de casi todos los colombianos. No puede ser ministro de Estado en Colombia. Dedíquese a sus negocios particulares, y, repito, este no es un debate en contra de que haya negocios en Colombia. Estamos en una economía de mercado, pero reclamamos en los funcionarios un comportamiento ético.

 

Duque y Carrasquilla

 

Y una última cosa, y es un reclamo directamente al Presidente de la República, y si se irrita mucho, qué le vamos a hacer. Por qué nombró Iván Duque al doctor Carrasquilla como director ideológico, programático, de su campaña y por qué lo nombró ministro. Lo que estoy diciendo aquí es vox populi. A mí algún periodista en tonito como gruñón me dijo, “pero qué es lo nuevo, senador, este escándalo es un escándalo viejo”. Y le respondí, lo nuevo es que el Presidente de la República lo nombró ministro. Eso es lo nuevo. Cómo se atreve a nombrarlo ministro con estos antecedentes.

 

Repito lo que dije el otro día. Si el doctor Carrasquilla se acerca a un fogón en uno de esos 117 pueblos, se incinera, por el tamaño de rabo de paja. Es la realidad. Pero no solo lo nombra, sino que cuando el país se para indignado a reclamar, porque aquí estamos reclamando cientos de miles de colombianos de todos los orígenes políticos, entonces la actitud del señor Presidente es atornillarlo. Y ahora se declaran ofendidos e indignados además. O sea, les quedamos debiendo eterna gratitud, porque tuvieron la genialidad de traernos a este personaje de ministro.

 

Aquí hay unos que no pensamos así. Se termina convirtiendo en una burla la frase con la que el doctor Duque se consiguió bastantes votos en Colombia: “El que la hace, la paga”. ¿La paga? Pues no sé quién la irá a pagar, el doctor Carrasquilla no. A él lo premiaron por haberla hecho.

 

Y por eso, con toda autoridad moral y en nombre de todos los colombianos le estoy exigiendo a Iván Duque que nos quite a este personaje del Ministerio de Hacienda. Que nombre a cualquier otro neoliberal, tan reaccionario como Alberto Carrasquilla, tiene muchos para escoger. Pero que no sea el tipo de ministro negociante que estoy señalando en este debate. Porque es un tipo de negociante a quien hay que definir como corrupto, intolerable para que represente a los colombianos ante el país y ante el mundo.

 

Conclusiones

(Luego de haber oído al ministro y a otros senadores)

 

Lo primero, anunciar que me ratifico en todo lo que dije, porque nadie, absolutamente nadie, ni siquiera el ministro, pudieron refutar nada. Y entre otras cosas, no lo pueden hacer, porque ni siquiera lo intentan. Porque, entonces, montan la falacia, de que lo pasa es que nosotros somos los malos y ustedes los buenos, y nosotros somos ideológicos y políticos, y en cambio ustedes son los duquistas, me refiero a los duquistas, unos científicos sociales y económicos, nada que ver con la política. En el Senado de la República, senadores, sacaron 10 millones de votos y no tienen nada que ver con la política, son impolutos. Y nosotros somos unos seres espantosos que tenemos ideología. ¡Qué crimen tener ideología! No. Así no se puede engañar a los colombianos. En esto hay que ser serios y frentear las cosas como son. Ustedes tienen unos puntos de vista y nosotros otros puntos de vista, y hay que confrontarlos con los hechos y no resolverlos con macartismo.

 

Llega hasta tal punto el dogmatismo, que han intentado en convertir al doctor Carrasquilla en un genio porque se ingenió los bonos del agua. ¡Háganme el favor! Esa ya es la desproporción. Si el doctor Duque lo nombró de ministro, fue porque hizo los bonos del agua, ese sí sería el más lamentable o vergonzoso de los horrores. Porque la primera característica de los bonos del agua, además de su corrupción, es su fracaso rotundo.

 

Aquí intentaron sacar una cuentica de algunos amigos del doctor Carrasquilla para decir cuántos acueductos y alcantarillados se hicieron. No. Eso en Colombia lo certifica el Ministerio de Vivienda, y lo que certificó el Ministerio es que esa política fue un profundo fracaso. Esa es la realidad estadística y lo que han estado señalando los medios por todas partes. ¿Me van a decir que un plan que le fracasa a Buenaventura, a Valledupar, a Soacha y a no sé cuántos municipios más es un plan acertado? No, es un rotundo fracaso, doctor Carrasquilla. No se vaya a comer ese cuento, porque usted sabe que lo es.

 

Cómo no va a ser un rotundo fracaso, si ni siquiera pudieron sostener el modelo económico. Le tocó salir al Estado colombiano a rescatarlos, a rescatar a los tenedores de los bonos, a seguirles cuadrando el negocio a los banqueros que estaban detrás, incluidos los de Interbolsa. Cómo no va a ser un rotundo fracaso que los municipios estén hasta el cuello de deudas, como ya lo han señalado las cifras, y las obras no estén y no tengan con qué hacerlas. Es un rotundo fracaso aquí y en Cafarnaúm. Así alguien se haya enriquecido con esto.

 

Claro que el doctor Carrasquilla, y vi que algunos lo siguieron, dijo, dejo constancia: solo se quebró el sector de aguas de esos municipios, el resto de la economía municipal no. ¡Qué tal, había podido ser peor! Y ese es el consuelo que nos están dando. O sea, nos dicen, dejémoslo de ministro, que él solo destruye el sector del agua y el del alcantarillado. Es el tipo de lógica que ustedes están planteando.

 

Miremos el tema de la corrupción, porque este es un debate de corrupción. La tasa de interés que les impusieron a los municipios es una tasa corrupta. Ustedes montan una defensa aduciendo que en ese año las tasas estaban altas. Supongamos que sí, pero y entonces por qué los amarraron a 19 años, inmodificables, cuando Carrasquilla, más que nadie, tenía que saber que esas tasas altas no se sostenían indefinidamente. Era fácil verlo, pero los amarraron para no dejarlos mover, impedirles renegociar la tasa aprovechándose de la debilidad de los municipios, lo que de por sí prueba un acto de corrupción.

 

Cómo así que no se pueden prepagar las deudas. Cómo así que Montelíbano tenía con que pagar una deuda que tenían una tasa del 17 por ciento, que es un robo aquí y en Cafarnaúm, y le prohíben prepagarla, porque así lo armó el doctor Carrasquilla y sus compadres en ese negocio. Eso también es corrupción.

 

Cómo así que la Cláusula 8.1 les dice a los alcaldes, hagan lo que se les dé la gana que aquí nadie podrá vigilarlos, porque contractualmente no tienen vigilancia, induciéndolos al robo, a la corrupción y al desgreño.

 

Cómo así que les impusieron recibir toda la plata de un solo contado una vez aprobado el crédito. Qué es ese abuso. Pregúnteles a los constructores de Colombia quién le acepta a una corporación de ahorro y vivienda el cuentico de que toda la plata se la entregan el primer día. Pero aquí, como eran los alcaldes de Colombia, eso sí se podía hacer.

 

Y para colmo de tragedias ahora entonces les van a echar la culpa a los alcaldes. Yo no los voy a defender. Estoy seguro de que el 99 por ciento de los alcaldes involucrados en esos actos votaron por ustedes, señores del duquismo, en las elecciones pasadas. Esos alcaldes no son de la oposición. La oposición en general nunca ha tenido alcaldes.

 

Y entonces si esos 117 alcaldes se comportaron mal, yo les hago una pregunta: quiénes fueron los senadores jefes de esos alcaldes. Porque en Colombia los alcaldes en general tienen dueño. Todos sabemos que en la operación de este negocio se movió poder grande y plata en grande para ir a convencer a alcaldes de todos los rincones con conexiones con la clase política tradicional colombiana. Y entonces ahora van a caer en la deslealtad para echarles la culpa a esos alcaldes, que en buena medida son víctimas de un negocio leonino.

 

También es corrupción haber cambiado la Constitución y la ley para hacer ese negocio. Y también es corrupción haber violado no sé cuántas leyes. Las enumeré una por una. Le insisto otra vez a los organismos de control: abran investigaciones a ver qué fue lo que pasó, porque se necesita que las investigaciones vayan a fondo.

 

Calladitos estuvieron los duquistas frente al cargo que hice de haber pasado la plata por Panamá y frente a los negocios de Carrasquilla en ese paraíso fiscal. Miren, lo de Panamá es tan antro, que ningún gobierno colombiano ha podido obligarlos a firmar siquiera un acuerdo de información. ¿Y saben por qué? Porque se sabe que en buena parte no logra suscribirse porque grandes poderes económicos colombianos están presionando para que no se haga. Porque hay personas como el doctor Carrasquilla que ganan plata con la falta de información, con el secretismo, y no les interesa que ese problema se resuelva. Y mientras tanto, ahí la evasión tributaria da al bozo. Y si tenemos la crisis fiscal que tenemos, en buena medida es porque esos antros de los paraísos fiscales sirven para que quienes tienen plata no paguen los impuestos debidos.

 

Quiero precisar por qué mi posición de exigirle la renuncia a Carrasquilla. Pues sí, yo no comparto con él ninguno de sus pensamientos ni de sus teorías económicas neoliberales, ni tampoco con Duque. Pero podría decirse, ellos ganaron las elecciones y tienen derecho a poner a un semejante ahí, a Carrasquilla, y en ese sentido alguien podría decir, Duque está en su derecho. Me parece una pésima elección, pero esa fue la elección de quienes ganaron.

 

Pero es que la pelea con Carrasquilla, en este caso mío, no es porque sea neoliberal y ni siquiera porque sea un hombre de negocios. Lo expliqué en mi intervención principal, no me falseen lo que dije. Mi reclamo no es porque fuera un hombre de negocios, porque en una economía de mercado los hombres de negocios son parte de la economía. Le exigí la renuncia porque es un hombre de negocios irresponsable, sin criterio, que abusó de su poder, que maltrató a esos municipios y que, en últimas, asumió actitudes corruptas. Ese es el pleito, por eso es que no puede ser ministro. No porque tenga negocios, aquí hay más de un ministro que tiene negocios, pero con unas actitudes éticas y morales distintas a las del doctor Carrasquilla.

 

Ese es el pleito. Y por eso señalo que seguramente el error más garrafal de Duque a estas alturas fue haberse atrevido a nombrar a Carrasquilla de ministro. Es que todo esto de hoy se sabía. Cómo lo nombra con semejantes antecedentes. Y sobre todo, cómo lo tiene atornillado ahí y quiere mantenerlo después de que no pasa ningún examen.

 

Ustedes podrán aquí inventarse la realidad que quieran. Pero en la calle los colombianos están todos unidos con nosotros, reclamando la exigencia de que el doctor Carrasquilla renuncie.