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SIGUEN LOS NEGOCIOS DE LOS NEGOCIADORES DEL TLC

Declaración del Senador Jorge Enrique Robledo, Bogotá, noviembre 19 de 2007 Con el cinismo que caracteriza a los altos funcionarios del gobierno que preside Álvaro Uribe, en los últimos quince días aceptaron cargos en transnacionales de la farmacéutica Sandra Suárez, encargada de dirigir la táctica del gobierno de Colombia para la aprobación del Tratado de […]

TLC

Hace 10 años

Declaración del Senador Jorge Enrique Robledo, Bogotá, noviembre 19 de 2007

Con el cinismo que caracteriza a los altos funcionarios del gobierno que preside Álvaro Uribe, en los últimos quince días aceptaron cargos en transnacionales de la farmacéutica Sandra Suárez, encargada de dirigir la táctica del gobierno de Colombia para la aprobación del Tratado de Libre Comercio (TLC) en Washington, y María Fernanda Hurtado, quien fue uno de los principales cuadros del Ministerio de Comercio en la llamada “negociación” del capítulo de propiedad intelectual de dicho Tratado. Hurtado también estuvo en los trámites que se adelantan para otro acuerdo con la Asociación Europea de Libre Comercio, uno de cuyos miembros es precisamente Suiza, sede principal de Novartis, la trasnacional de los medicamentos que acaba de contratarla.

Como era de esperarse, tanto Hurtado como Suárez (hoy empleada de Wyeth), han alegado la “legalidad” y “transparencia” de sus decisiones de colocarse a sueldo de las transnacionales de la farmacéutica, explicaciones que apenas les desnudan el alma y que no las dotan para responder a una sencilla pregunta: si en los trámites de estos tratados hubieran asumido una posición de consecuente defensa de los intereses nacionales, ¿también las habrían contratado unas empresas favorecidas por el “libre comercio”?

Continúa, así, transitándose el camino de la desvergüenza recorrido por Jorge Humberto Botero, el ministro de Comercio que dirigió el quipo de “negociación” de Colombia en el TLC, y quien desde enero de 2007 ocupa un alto cargo en el Banco Mundial en Washington.

Nuevos ejemplos de cómo eso de ser gobernados por quienes separan su suerte personal de la suerte de la nación, de manera que a ellos les va bien, mientras a los colombianos les va mal. Cipayos, es la castiza palabra que usa Antonio Caballero para calificar a personas como estas.