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Sí hay agua, falta que el gobierno la lleve a la población. Robledo, plenaria del Senado, 5 de agosto de 2014.

Sí hay agua, falta que el gobierno la lleve a la población Intervención del senador Jorge Enrique Robledo, plenaria del Senado, 5 de agosto de 2014. Colombia es una potencia hídrica, pero el agua no está donde debería estar. Aquí cada cuatro años los gobiernos se declaran sorprendidos: “¡Uy, llegó el verano, uy llegó el […]

Hace 3 años

Sí hay agua, falta que el gobierno la lleve a la población

Intervención del senador Jorge Enrique Robledo, plenaria del Senado, 5 de agosto de 2014.

Colombia es una potencia hídrica, pero el agua no está donde debería estar. Aquí cada cuatro años los gobiernos se declaran sorprendidos: “¡Uy, llegó el verano, uy llegó el invierno!”. Aquí lo que tenemos son más desastres sociales que desastres naturales. Cuando la gente de Yopal protesta, el agua que les llega es la de las tanquetas del Esmad. En La Guajira, la mina de El Cerrejón se apropia de casi toda el agua y deja a la ciudadanía padeciendo por escasez.

El país está padeciendo un verano muy crudo, especialmente algunas zonas, y los problemas del agua se han agravado. Pero afirmo categóricamente que en Colombia no falta agua y que los sufrimientos que están viviendo los colombianos no obedecen a la falta de agua. Colombia es una potencia hídrica, y no voy a dar las cifras porque es un hecho conocido. Colombia es uno de los países del mundo con un régimen más fuerte de lluvias y con ríos de todos los tipos. Es un país con montañas que facilitan que los acueductos puedan funcionar por gravedad, algo bien valioso en estos debates sobre el agua. Montañas que permiten hacer reservorios y represas para almacenar el líquido en los tiempos de lluvias para las épocas de sequía, que por lo demás son fenómenos naturales. Es verdad que hay daños graves en los ríos y en las quebradas, pero eso no le quita que Colombia no sea una potencia hídrica.

Les doy un dato que los va a sorprender. El 70% de las aguas de Colombia son subterráneas. Cuando vean fluir un río como el Magdalena, imagínense que lo aparente solo representa el 30% del total si se cuentan los acuíferos, las aguas subterráneas. ¿Dónde está entonces el problema? Que el agua no está donde debería estar. Ese es el punto. O sea, el agua no está en Santa Marta, no está en La Guajira, no está en Yopal, como tampoco en un montón de sitios que hoy están padeciendo la sequía, pero, repito, el agua está ahí. Ahí está el Magdalena lleno de agua y el Cauca y el San Jorge y todos los ríos grandes de Colombia. Y hay unos grandes acuíferos de aguas subterráneas.

Lo que no están son las facilidades tecnológicas para que el agua esté particularmente donde debe estar. Por ejemplo, ha habido una destrucción del medio ambiente y de los bosques y nuestras montañas no funcionan entonces como esponjas de forma tal que en el verano suelten las aguas acumuladas en invierno. Tampoco están las represas almacenando aguas de los inviernos para los tiempos de verano. No están tampoco los pozos profundos en ciertas zonas donde, si no hay aguas superficiales, hay que sacarlas del subsuelo, como sucede en otros países. Ni siquiera están los acueductos, como el caso de La Guajira, donde el agua está, pero no están los tubos para llevarla hasta las sedientas poblaciones.

A lo anterior hay que agregarle otra idea, porque es que aquí cada cuatro años los gobiernos se declaran sorprendidos. ¡Uy, llegó el verano, uy llegó el invierno! No. Aquí lo único que es más fijo que el verano y que el invierno son los malos gobiernos. Es que los veranos y los inviernos llegan inexorablemente. Entonces cómo así que en Santa Marta y en La Guajira se declaran los gobernantes sorprendidos porque llegó el verano o que el gobierno nacional llama de afán a decir qué vamos a hacer que llegó el verano o que llegó el invierno. No. Después de este verano en el que estamos va a llegar el invierno, se lo advierto desde ya, señor presidente Santos, y espero que no nos suceda lo que nos sucedió hace cuatro años, cuando llegó un invierno que estaba cantado, aunque creo que así va a ser.

Este es el debate que hay que hacer de fondo, aquí que no nos vengan con el cuento de echarle la culpa a la naturaleza. En general, mis estimados senadores, los desastres naturales no son naturales, son sociales, económicos, políticos, porque la gente no hace lo que debe hacer. Es la misma historia de que cuando en los inviernos se inundan las casas ¿de quién? De los pobres, localizadas donde no deberían estar. Y cuando llega el terremoto se caen las casas ¿de quién? De los pobres, por carecer de estructuras sismorresistentes. Y estoy seguro de que en las élites de Santa Marta y Riohacha nunca ha faltado el agua, es un problema de los pobres. Aquí lo que tenemos son más desastres sociales que desastres naturales.

Miremos unos cuantos ejemplos que me ilustran el tema de si estamos ante fenómenos naturales o ante fenómenos económicos, sociales y políticos. ¿Será que en Yopal no hay agua porque no llueve, será que en Yopal no hay agua porque no hay ríos o será que en Yopal no hay agua porque el gobierno no ha sido capaz de reparar un acueducto que se dañó hace tiempos? Y al final, cuando la gente protesta, el agua que les llega es la de las tanquetas del Esmad. Cómo es posible que un país de 50 millones de habitantes no sea capaz de reparar el acueducto de Yopal. Aquí se dijo que no tenía nada que ver la sísmica (de las petroleras) con el problema de la sequía en Casanare. Y resulta que hoy El Tiempo publica que acaba de salir un estudio de la Contraloría General de la República que señala que la sísmica sí tiene que ver, como lo han dicho distinguidísimos profesores universitarios, apaleados por el Ministerio de Minas. Y aprovecho para sentar mi protesta contra la persecución de que viene siendo víctima el profesor Oscar Vanegas por quienes bregan a acallarlo porque está diciendo unas cuantas verdades y presionando a las directivas de la UIS para que lo silencien.

Y cómo es posible que no haya agua en Santa Marta, una ciudad localizada al lado de la Sierra Nevada, una fábrica de agua. Desde 1993 hay un estudio para mover aguas del río Guachaca al acueducto de Santa Marta, y no se ha hecho el proyecto que se ha debido hacer desde hace 20 años, a un precio a pesos de hoy de apenas 193 mil millones de pesos. Santa Marta, sufriendo por una inversión relativamente pequeña. Los pozos profundos que hoy se están haciendo allí a la carrera se han debido empezar a construir desde el 2012, afirma la Defensoría del Pueblo, y andan ahora en la desesperación, porque son ineficientes. ¿Quiénes? El gobierno municipal, el departamental y el nacional, y falta ver cuánto de corrupción hay, porque lo de los carrotanques se ha vuelto un negocio excelente en el territorio nacional. Y falta ver cuántas cosas no se hacen porque se tiran el negocio de los acueductos. Pero además, ojo con esto, mis queridos habitantes de Santa Marta y Riohacha, la solución de los pozos puede terminar siendo temporal, porque ya han encontrado los estudios de los que saben que está disminuyendo el volumen de los acuíferos porque las recargas no están siendo suficientes.

Y qué tal el caso que padecen nueve municipios de La Guajira. En el 2010 se terminó de construir la presa del Cercado, que contiene casi 200 millones de metros cúbicos de agua, para darles agua a nueve municipios de La Guajira, desde Uribia y Maicao hacia el sur. ¿Y por qué todavía no les llega el agua? No me lo van a creer. Porque no se han hecho las tuberías. Y no se ha construido el distrito de riego, que hace parte del proyecto, porque tampoco se han hecho las tuberías. Entonces que no nos digan que no hay agua, que no nos digan que la culpa es del verano, que no nos digan que es que no llovió. No. Aquí estoy poniendo ejemplos que nos demuestran que son los malos gobiernos, incluido el del presidente Juan Manuel Santos, los que no resuelven el problema.

Voy a hacer además un comentario bien importante. ¿Por qué no se han hecho ni el distrito de riego del Ranchería ni los acueductos respectivos? Porque desde el gobierno anterior, según estudios que contrató el Incoder en el 2008 y algo parecido viene intentando este gobierno, se pretende finiquitar el proyecto del Ranchería como un negocio de la empresa privada. Y entonces, lo ratificó Corficolombiana en su momento, no da el negocio, “el proyecto no es atractivo para los inversionistas”. Y hoy está el presidente Santos empeñado en hacer esos acueductos y ese distrito de riego con las famosas APP, pero resulta que no da el cierre financiero. Porque por norma general los proyectos de aguas son proyectos costosos en los que normalmente no puede operar la ganancia privada, como sí lo puede hacer en una venta de empanadas, para poner un ejemplo. Pero por supuesto que es el colmo de los colmos lo que está pasando en La Guajira por la negligencia del gobierno, por la incapacidad del gobierno, por la irresponsabilidad del gobierno nacional. Y como estos, y espero poder hacerlo en la Comisión Quinta del Senado, podríamos poner no sé cuántos ejemplos más.

Termino diciendo que en marzo de 2013, hace más de un año, Corpoguajira le abrió una investigación a El Cerrejón porque la trasnacional es el gran tomador de agua de la zona, con graves daños a todos los acuíferos y ríos circundantes. Y dice Corpoguajira que El Cerrejón no está cumpliendo con la norma mínima de medir cuánta agua está tomando. Es el colmo porque en las zonas mineras hay una competencia por el agua entre la minería del carbón y los consumos de la gente. Y estos son temas que el Ministerio de Minas nos debería aclarar, porque repito, ni siquiera se sabe cuánta cantidad de agua se está tomando.

Concluyo diciendo que el problema no es causado principalmente por un fenómeno de la naturaleza, sino porque los gobiernos colombianos no han hecho lo necesario para resolverlo. Y si los gobiernos no hacen lo que hay que hacer, cada vez va a empeorar la situación, no solo por el clima, sino también por los daños que se están causando.