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Respaldo a las peticiones de los trabajadores de Drummond

Oficina de Prensa Senador Jorge Enrique Robledo, Bogotá, 17 de julio de 2008 Total apoyo expresó el senador Jorge Enrique Robledo a la huelga iniciada ayer 16 de julio, a partir de la 5:50 de la tarde, por los trabajadores de las minas de carbón de La Loma, Cesar y el Puerto de Cienaga, Magdalena, […]

Hace 9 años

Oficina de Prensa Senador Jorge Enrique Robledo, Bogotá, 17 de julio de 2008

Total apoyo expresó el senador Jorge Enrique Robledo a la huelga iniciada ayer 16 de julio, a partir de la 5:50 de la tarde, por los trabajadores de las minas de carbón de La Loma, Cesar y el Puerto de Cienaga, Magdalena, que explota la compañía norteamericana Drummond. El cese de actividades se da en razón a que la empresa se niega a atender las justas peticiones que Sintramienergetica tramitó de conformidad con la ley y cuyo resultado debe ser la firma de la nueva convención colectiva de trabajo.

En el petitorio presentado a la segunda empresa minera de Colombia, los trabajadores exigen: estabilidad laboral, modificación de la situación de los obreros contratados por medio de las distintas formas de intermediación laboral, el cumplimiento de los requisitos que en materia de seguridad industrial y salud del trabajo obliga la Ley y la Constitución, —los cuales la compañía incumple recurrentemente causando graves daños en la salud de los trabajadores—, un reajuste salarial superior a la inflación y el aumento de la insignificante inversión social que la empresa hace en la zona de influencia de la mina.

El senador Robledo después de calificar como justas y democráticas las exigencias de los obreros recordó cómo la Drummond, con altísima rentabilidad, en el 2007 explotó 22,9 millones de toneladas de carbón por valor de 1.150 millones de dólares y cómo en los últimos tres años el precio de la tonelada pasó de 25 dólares a más de 100 dólares con costos de producción que no sobrepasan los 20. Es totalmente injustificable que la empresa norteamericana, con condiciones económicas excelentes, no les retribuya a sus trabajadores y a las comunidades remuneraciones justas e inversión social suficiente, cuando es innegable que en estas explotaciones obtiene jugosas ganancias, mientras la nación que es dueña del recurso recibe las boronas de esa torta.