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QUÉ HACER EN COLOMBIA FRENTE AL CALENTAMIENTO GLOBAL

Jorge Enrique Robledo, Comisión Quinta del Senado, 7 de septiembre de 2020 [Transcripción]

Hace 3 meses

Video: https://youtu.be/gWOehPYUzCE

Felicitémonos, tumbamos el artículo del fracking en la ley de regalías. El impuesto al carbono es otro impuesto indirecto contra los pobres y las clases medias. Colombia es víctima del calentamiento global. Debe buscarse un acuerdo sobre qué hacer frente al calentamiento global en Colombia 
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Felicitémonos, porque ayer ganamos un round importante. Entre todos, tumbamos el artículo del fracking que iba en la ley de regalías. Muy bien eso. Saludar a la senadora Sandra Ortiz y al senador Londoño por este debate, muy bien sus exposiciones. Voy a analizar el tema, pero me voy a mover un poco más a plantear que esto es parte del debate sobre el calentamiento global, un fenómeno que como sabemos le está causando problemas gravísimos a la Humanidad y en especial a Colombia, con una serie de consecuencias de todo tipo. De ahí que los invite a que miremos cómo hacerle frente. La senadora Sandra Ortiz ya hace alguna propuesta, y hay que mirarlas todas, porque al igual que el éxito de ayer en el tema de fracking, hacerle frente al calentamiento global debe ser el esfuerzo de mucha gente. Nosotros solos no hubiéramos ganado esa lucha. Pasó lo que pasó porque se unió una parte muy grande de Colombia y hemos ido ganando terreno. Ayer a las ocho de la mañana estábamos perdidos a pesar del éxito de la semana pasada. Por fortuna, pudimos recomponerlo.

Voy a mencionar dos temas específicos. Uno, el del impuesto al carbono, que ya los colegas trataron bastante bien. Y voy hacer una mención breve sobre el calentamiento global derivado del anterior.

UNO.

Está claro que el impuesto al carbono es parte de un acuerdo internacional que se hizo hace unos años para restringir los gases de efecto invernadero, que son a su vez los que producen el calentamiento global. Ese es el encadenamiento.

En el Acuerdo de París, Colombia se comprometió a reducir los gases de efecto invernadero en 20 por ciento. Ahora, vamos a ver que el porcentaje es relativamente bajo. Se fijó entonces un impuesto para desestimular los combustibles fósiles y los gases de efecto invernadero vinculados a ellos. Sin embargo, sucedió un hecho que hace ver la incomprensión de los gobiernos sobre los riesgos del calentamiento global, y es que una parte muy grande del impuesto a los combustibles fósiles se convirtió en plata para el Fondo Colombia en Paz –salió del Fondo Colombia Sostenible para el Fondo Colombia en Paz–, o sea, para los gastos del proceso de paz. Ustedes saben que yo soy amigo del proceso de paz, lo estoy respaldando, pero de todos modos me llama la atención que una plata que era importantísima para asuntos de medio ambiente se traslade al otro fondo. Insisto, soy partidario del proceso de paz, pero es evidente que el cambio de destinación alteró por completo la concepción de lo que se venía haciendo. Nos van a decir que esa plata también tiene que ver con el medio ambiente. Claro, al final todo tiene que ver con el medio ambiente, pero no es lo mismo una cosa que la otra, es lo que quiero dejar establecido.

Pero además, y como se ha mencionado aquí muy bien, la plata que quedó para el medio ambiente no se ha ejecutado como debe ser. Entonces estamos en el peor de los mundos, porque se está cobrando un impuesto, y ahora me voy a detener en mirar quién lo paga, pero la plata no llega a donde debería llegar. 

Resumo. Una plata que iba para un asunto la desvían en parte hacia otro, importante también, y además no se ejecuta en los montos en que se debía ejecutar. La plata sí se la sacan a la gente, pero no se ejecuta bien.

Ojo con esto, que es importante. El impuesto aparece como un impuesto a la emisión de gases de efecto invernadero, pero cuando uno lo mira de verdad es un impuesto a los costos de los combustibles fósiles, o sea, es otro impuesto a los combustibles, como bien lo ha explicado la senadora Sandra Ortiz. Otro impuesto a los combustibles, que ya tienen un montón de gravámenes, IVA, sobretasa, global, no a las emisiones de los gases, sino al combustible que producen los gases. Y no es lo mismo.

Miren por qué no es lo mismo. En primer término, todo gravamen indirecto como el IVA, como el impuesto a los combustibles, como los peajes, es un impuesto regresivo, retardatario, porque lo pagan principalmente los sectores más pobres de la sociedad. Lo ilustro de esta manera. Todo lo que se transporta como carga, que paga impuestos, la carga y el combustible, termina gravando al consumidor, porque el sobrecosto se lo trasladan al consumidor. Y como casi la totalidad de los colombianos son sectores populares y clases medias, son impuestos regresivos porque gravan principalmente a los más pobres, violando la norma de la Constitución, que establece que los impuestos deben ser progresivos. Es un punto clave de este debate.

Voy más allá. Se nos han ido poniendo de moda, y todo el mundo los acepta, los llamados impuestos verdes a los combustibles, a los plásticos. Y claro, siempre hay un pretexto en qué se va a gastar y la causa puede ser muy plausible, pero aquí también hay que discutir quién lo paga.

En Colombia es común en los barrios populares que a la hora del almuerzo la familia haga un esfuerzo inmenso de recoger monedas y alguien se va con esa plata a la tienda de la esquina, compra uno o dos huevos y lleva dos tazas, una para que le echen arroz, porque no tiene con qué comprar una libra, y otra para que le echen una cucharada de aceite, porque aquí en Colombia se vende el aceite en cucharadas, y ese es el almuerzo de la familia. Gravar entonces a ese ciudadano con impuestos indirectos debería ser por lo menos tema de debate. No los comparto.

Aquí hay que pensar en otros instrumentos para desarrollarlo. No solo porque el impuesto al final lo paga el consumidor de los combustibles, sino porque tampoco se desestimula el uso de los combustibles fósiles en esos sectores productivos, porque en últimas es un impuesto que se le traslada al ciudadano. O sea, ahí hay un problema de base que se debería debatir, porque nos lo estamos tragando como si fuera la gran solución.

DOS.

Lo segundo que quiero plantear es el tema de los gases de efecto invernadero en el calentamiento global en Colombia. El calentamiento es global y nos afecta negativamente a nosotros. Pero a la hora de producir los gases de efecto invernadero, no son iguales las condiciones en todos los países del mundo. Es según cada país. Colombia no es un culpable sino una víctima del calentamiento global. Les voy a dar cifras. La que suele darse sobre cuánto le aporta Colombia en gases de efecto invernadero al calentamiento global figura publicada en varias partes. Es apenas del 0,4 por ciento, menos de medio por ciento, ni siquiera el uno por ciento al total de los gases de efecto invernadero en el mundo. Es más, me acaban de dar una cifra en mi oficina que me dicen que ya no es 0,4, sino 0,32 (DEL Banco Mundial), un tercio de un punto, lo que prueba que nosotros somos víctimas, no culpables.

El dato reviste una gran importancia. Si Colombia redujera a cero sus gases de efecto invernadero, el calentamiento global ni cuenta se daría, en nada cambiarían las circunstancias. Lo anterior no quiere decir que no tengamos que atenderlo, no me entiendan mal, pero sí intento precisar de qué se trata.

Ahora, cuando miramos por sectores, el daño principal apunta a la deforestación. Otra parte importantísima tiene que ver con el sector agropecuario, porque los gases de efecto invernadero tienen que ver con las actividades de los seres humanos. Del 0,32 por ciento, a la minería y la energía les corresponden el 14 por ciento. Uno pensaría que es más y, sin embargo, esa es la cifra. Todo el transporte, el 12 por ciento. La industria, el 12 por ciento. Si Colombia reduce entonces su 0,4 por ciento en una quinta parte, como fue el compromiso de aquí al año 2030, ¿qué va a suceder? Que el porcentaje se va a reducir en el 0,08 por ciento, o sea que el aporte quedaría en 0,32 por ciento si es sobre 0,4. Esto debemos mirarlo con todo cuidado.

Pero además hay otro punto al que quiero llegar. Atender los fenómenos del calentamiento global es complicadísimo, porque exige cuantiosos recursos, y los recursos escasean en un país tan subdesarrollado como este, que produce apenas un décimo de la riqueza por habitante que produce Estados Unidos. Y ahora con la crisis de la pandemia ni se diga. Van a pasar lustros antes de que recuperemos las pérdidas económicas.

Qué hacer. Creo que en este tema de los gases de efecto invernadero, Colombia tiene que mirar varias cosas. Una primera, en toda la tributación, quién paga los impuestos. Porque no puede ser que una parte muy grande de los más poderosos no paguen los impuestos que deben pagar, se lleven la plata para paraísos fiscales, incurran en enormes corrupciones y en todo tipo de problemas.

Pero en el caso específico de las emisiones de gases de efecto invernadero, hay que hacer esfuerzos por reducirlas (aquí), claro que sí, pero insistamos en que los efectos globales son escasos. Y tengamos en cuenta que la principal causa es la deforestación, contra la cual no se toman medidas, sino por el contrario, se está permitiendo que se extienda. Pueden decir lo que digan, pero el sistema económico y rural colombiano está montado para estimular la deforestación. Esa es la triste realidad.

Y lo otro que tendría que hacer un gobierno que atienda el problema con seriedad es ayudar a montar una inmensa campaña mundial para hacer que los que reduzcan en serio los gases de efecto invernadero sean los países que los producen. Estamos hablando de Estados Unidos, de la Unión Europea, de Japón, de China, de Rusia, que son los que están contaminando, son los que crean el problema. Toda América Latina aporta apenas el 10 por ciento del total de gases efecto invernadero en el mundo. Repito, trabajar en dos direcciones. En la de reducir nosotros lo que podamos, en medio de las inmensas dificultades que ya anoté, y en la de una campaña global para que reduzcan la emisión los países que los aportan.

Y debemos concentrar los esfuerzos en la mitigación. Son dos cosas distintas. Uno es el calentamiento global causado por la emisión de gases de efecto invernadero. Y otro es el problema de cómo mitigar los efectos de dichos gases.

Yo creo que Colombia debe centrar el esfuerzo en la mitigación. Es lo más urgente y es lo más eficaz. Porque finalmente, el daño a nosotros nos lo van a hacer son los efectos del calentamiento global, del cual somos víctimas.

Volcar recursos grandes, por ejemplo, para atender la erosión en las Costas. Uno de los líos que trae consigo el calentamiento global son sus efectos sobre los océanos y las costas. Por supuesto, todo lo que tenga que ver con cuidar el agua, y en ese tema la deforestación es supremamente dañina al alterar los ciclos del agua e impedir que se almacene. En el caso del agro, el calentamiento global puede generar efectos muy complicados por el cambio en los usos del suelo. Les pongo este ejemplo, los que venimos de zonas cafeteras lo sabemos. En el Eje Cafetero, el café de las zonas más cálidas desapareció, porque brotaron plagas nuevas, como la roya y la broca, que hicieron imposible producirlo en las zonas más bajas. Bueno, y con el calentamiento global eso le puede pasar a otros cultivos. Es uno de los líos más graves que podemos enfrentar con el calentamiento global en un país como Colombia.

Ojo con esto. El calentamiento global puede disparar pandemias como la que estamos viviendo. Pero pandemias no solo en la salud humana, sino pandemias en los animales y en los vegetales, o sea, en la alimentación. Aquí ya tuvimos dos sustos graves de pandemia con los pollos y con los cerdos, y eso podría terminar sucediendo. Y por supuesto, todo lo que tenga que ver con cuidar la salud.

Llamo la atención para que se vea el problema más de conjunto. Y, particularmente, invito a la gente del ambientalismo y a todos los que se interesan en estas cosas para que hagamos un debate juicioso, riguroso, en detalle, sobre qué debe hacer Colombia frente al calentamiento global y cuáles deben ser los propósitos principales.

Termino insistiendo en que la batalla de ayer contra el fracking la ganamos porque nos pusimos de acuerdo. Entonces valdría la pena que este tema se mirara con más detalle para ver en qué nos debemos unir los colombianos para atender el problema del calentamiento global, de los gases de efecto invernadero. Por último, felicitar a los senadores citantes. Me parece que es un tema muy clave y lo que ustedes plantearon es bien importante en esta discusión, porque además abrieron la puerta para hacer otros comentarios como los que acabo de hacer.

Muchas gracias.