Generic placeholder image
Generic placeholder image

Que cesen las falsedades sobre la tierra indígena

Declaración del Senador Jorge Enrique Robledo, Bogotá, 21 de octubre de 2008 El gobierno falsea las cifras de la tierra que poseen. Muchas de las áreas que poseen no pueden explotarse. Lo que predomina entre ellos es el minifundio Luego de la feroz represión de la que fueron víctimas los indígenas colombianos, y en especial […]

agro Indigenas

Hace 9 años

Declaración del Senador Jorge Enrique Robledo, Bogotá, 21 de octubre de 2008

El gobierno falsea las cifras de la tierra que poseen. Muchas de las áreas que poseen no pueden explotarse. Lo que predomina entre ellos es el minifundio

Luego de la feroz represión de la que fueron víctimas los indígenas colombianos, y en especial los caucanos, el gobierno nacional se ha dedicado a tergiversar la información en contra de estos compatriotas. Además de relacionarlos con la guerrilla, relación que las autoridades indígenas colombianas han rechazado desde hace años en todos los tonos, el ministro de Agricultura y el propio presidente Álvaro Uribe han salido a desinformar sobre la cantidad de tierras que poseen los indígenas, casi que presentándolos como latifundistas.

La manipulación de la estadística es evidente. Han ocultado que muchas de las tierras que poseen las comunidades indígenas no son cultivables, por ser parques naturales, páramos, desiertos o carecer de las calidades agrológicas adecuadas. Además, han contrastado a los indígenas y a las tierras que poseen con el total de los habitantes del país o los departamentos, cuando deben compararse no con la totalidad sino con los que viven en las zonas rurales.

De las 31.2 millones de hectáreas tituladas a los resguardos indígenas, 24.7 millones (79 por ciento) quedan en la Amazonia y la Orinoquia, territorios que por muchas razones no son parte de la producción agropecuaria del país y en el que habitan apenas 71 mil indígenas, el 5% del total de Colombia. Y como otras muchas tierras están en páramos, desiertos como el de La Guajira y zonas que no son habitables, lo cierto es que los 1.41 millones de indígenas colombianos apenas poseen 3.12 millones de hectáreas de tierras utilizables, lo que da menos de tres hectáreas por persona. La verdad es que los indígenas son el 14.2 por ciento de la población rural del país, pero poseen el 6.8 por ciento de las tierras con vocación agropecuaria del país.

La manipulación sobre las tierras del Cauca también ha sido descarada: Andrés Felipe Arias ha dicho que los 320 mil indígenas son el 26 por ciento de todos los habitantes del Cauca, pero que poseen el 30 por ciento de las tierras, ocultando que representan el 43 por ciento de los caucanos que viven en las áreas rurales, que es con quienes habría que compararlos.

Cualquiera que conozca las zonas indígenas colombianas, tendrá que reconocer que en ellas predominan el minifundio, el desempleo y la pobreza.

La solución del problema indígena colombiano, porque así lo nieguen hay un problema indígena en el país, no puede partir de mentiras. Tiene que empezar por las cifras que en buena medida lo explican. Y que a partir de esos datos se le encuentren salidas, las cuales deben tener también como criterio la existencia de una economía rural de tipo dual: con empresarios y obreros agrícolas con derechos, de una parte, y con campesinos e indígenas, de la otra, de manera que se construya un agro próspero que les sirva a todos los colombianos.