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La verdad sobre las tropas de Estados Unidos en Colombia

Senador Jorge Enrique Robledo, plenaria del Senado, 10 de junio de 2020.

Hace 3 semanas

1. ¿Qué son un soldado y un ejército?

Empiezo por señalar que Colombia debe interesarse por sostener relaciones diplomáticas y comerciales con todos los países del mundo, sin excepción. Inclusive, debe tener las mejores relaciones que pueda con el gobierno de Estados Unidos. El debate no versa sobre si las hay o no. Pero esas relaciones deben establecerlas de acuerdo con los criterios de la ONU, la Organización de las Naciones Unidas, que desde hace décadas aprobó unos criterios de cómo deben ser las relaciones entre los países. Y son muy simples: respeto a la soberanía nacional de cada una de las partes; respeto a la autodeterminación de cada nación; la no injerencia de un país en los asuntos internos del otro y el beneficio recíproco en las relaciones entre los países. Es lo que exige la civilización.

Antes de que la ONU los fijara, lo que establecía el derecho internacional era que las relaciones entre los países debían ser de fuerza. El que tuviera más capacidad de violencia hacía lo que se le daba la gana. Las imposiciones no han desaparecido del todo. Pero, hoy, las normas son perfectamente claras. Ahora, que haya normas no quiere decir que se apliquen. Entonces los países, cada país, ha de luchar para asegurarse de que los criterios de la ONU sean los que se apliquen. Porque o si no, un país débil resulta ser sometido al poder del más grande.

Es teniendo en cuenta lo anterior como uno oye con rechazo los puntos de vista que han fijado los amigos del gobierno cuando nos presentan a esas tropas norteamericanas como si vinieran aquí a hacer obras de caridad o a ayudarnos o a hacernos favores y regalos o a salvarnos. Quien llegó al colmo del cinismo fue el doctor Germán Vargas Lleras, capaz de escribir un artículo en El Tiempo titulado “Welcome”, en inglés, para que se sepa que habla inglés, welcome, tropas norteamericanas a Colombia, y en el que se preguntó: “Qué puede haber de malo que esas tropas vengan a Colombia”. Tan inocente el doctor Germán Vargas Lleras.

Para que no los engañen, aclaremos qué es un soldado, porque lo que van a traer son soldados. Un soldado es un ciudadano de cualquier país, armado, que impone puntos de vista por las buenas o por las malas. Por las malas, porque si las personas no se someten por las buenas, él tiene la fuerza de las armas para imponer un determinado punto de vista. Un soldado es un instrumento de la violencia y de la guerra en cualquier país del mundo, en todos sin excepción.

¿Qué intereses defiende un soldado? Muy simple. Representa los intereses del país cuya bandera juró defender. ¿Quién los define? El gobierno de ese país. Un soldado norteamericano, esté donde esté parado en el mundo, defiende los intereses de Estados Unidos. Y un soldado francés hace lo mismo, y uno colombiano, y uno chino, y uno ruso. Aquí no hay cuentos alegres. No estamos hablando de que estas son tropas como de chocolate, soldaditos de chocolate, no. Esta es la realidad. Y en ese sentido, un soldado norteamericano instalado en Colombia, no importa lo que esté haciendo, no se ciñe a una línea de mando para que el ministro de Defensa le dé órdenes. Ni siquiera el presidente de la República, el señor Duque. No, si es un soldado norteamericano, su línea de mando va hacia Estados Unidos, hacia el Pentágono y hacia el propio presidente Trump. Y ese soldado instalado en Colombia, esté haciendo lo que sea, cumple la orden que le den desde Washington, incluyendo proceder militarmente contra Colombia y contra los ciudadanos colombianos. Así funciona el mundo, qué le vamos a hacer.

Hay una anécdota incluso simpática. Cuentan que el presidente Uribe, cuando estaba bregando a instalar siete bases de guerra de Estados Unidos en Colombia, con aviones capaces de destruir medio continente, se reunió con la presidenta de Argentina, Cristina Fernández de Kitchner, y en la conversación el doctor Uribe le dijo, no se preocupe, señora, que las tropas norteamericanas que lleguen a las bases se van a someter a las órdenes de los oficiales colombianos, no se va a perder la soberanía. Entonces la Presidenta, con gran agudeza, le dijo, mire, presidente Uribe, créame que ningún coronel Fernández, ella era Cristina Fernández, podrá darle órdenes a un coronel Johnson. Así funciona. No metan cuentos, no engañen a la gente, respeten a quienes no tienen toda la información. 

Veamos algunas actuaciones de tropas norteamericanas en algunos países y sus efectos. Podríamos hablar de otras, Las tropas alemanas de Hitler empezaron la Segunda Guerra Mundial, que terminó con 40 millones de muertos. Y miren lo que ha pasado en guerras en las que ha estado Estados Unidos. Vietnam, Laos y Camboya, en Indochina, veinte años en guerra y con una cifra de víctimas calculada entre tres y medio y cinco y medio millones, casi todos por supuesto ciudadanos de esos países. Rusia invadió después a Afganistán, la tuvo intervenida catorce años y hubo cien mil afganos muertos por cuenta de las tropas rusas. Salidos los rusos, entró Estados Unidos. Lleva allí diecinueve años, y los afganos muertos por cuenta de las tropas de Estados Unidos se calculan en 160 mil. En el caso de Irak, Estados Unidos la invadió con mentiras y además engañó a la ONU. Durante diecisiete años, los muertos se contabilizan entre 500 y 650 mil.

Cuando a mí me hablan aquí de tropas norteamericanas, y amenazando a Venezuela, lo primero es decir que no estoy de acuerdo con que se masacre a nadie en Venezuela, así no se arreglan las cosas. Pero me hago en seguida una pregunta: ¿y si la guerra en Venezuela incendia a Colombia, qué pasa, doctor Duque, qué pasa, señor ministro de Defensa, ustedes van a responder por la sangre de los colombianos que se derrame? Por supuesto que no.

2. No hay norma que apruebe que actúen tropas extranjeras en Colombia

Segundo, la presencia de tropas de Estados Unidos en Colombia es ilegal e inconstitucional. La Constitución Política permite que en Colombia haya tránsito de tropas extranjeras, paso pacífico, inocente, no como un vehículo de la guerra. Es una herencia de la Constitución de 1821. Pero no hay artículo de la Constitución que permita que tropas extranjeras de ningún país operen en el territorio nacional.

Cuando el pleito que tuvimos con las siete bases de guerra, fui uno de los que hicieron el debate en el Senado y no se me olvidan las tantas controversias. Al final, el debate lo resolvió la suma de la acción de la Procuraduría, la Corte Constitucional y el Consejo de Estado, que coincidieron, los tres, en que no existía ningún tratado internacional perfeccionado, aprobado por el Ejecutivo, por el Legislativo y por la Corte Suprema o por la Corte Constitucional que permitiera instalar tropas extranjeras en Colombia. El pleito quedó dirimido en ese momento, repito, por las máximas autoridades en estos asuntos.

Por qué el presidente y el ministro no han cambiado la Constitución. Podrían presentar un artículo que autorizara expresamente bases y tropas extranjeras operando en Colombia y a partir de ese artículo, tramitar un tratado internacional. No lo presentan, porque eso sí sería el colmo de la desvergüenza, un presidente de la República promoviendo que en su país, violando la soberanía, se instalen tropas extranjeras. No se atreven.

Qué es lo que habían hecho entonces a lo largo de todos estos años, hasta cuando la Corte Constitucional les desbarató la maniobra. Cuál era el truco anterior. Violaban bajo cuerda la Constitución y la ley permitiendo el arribo de todas esas tropas, pero no presentaban un proyecto de ley de tratado para tramitar, por ejemplo, que hubiera bases norteamericanas. Wikileaks cuenta como Álvaro Uribe y Juan Manuel Santos, que era su ministro de Defensa, tuvieron la habilidad, primero, de no hablar de bases, y segundo, de no hablar de tratado internacional. No podían tramitar un tratado internacional, porque la Corte Constitucional se lo hundía apenas entrara a revisión. Aquí duraron medio siglo con ocuerditos por ahí de pacotilla sobre aspectos secundarios o que no venían al caso, justificando la presencia de las tropas norteamericanas, hasta cuando les salió al paso la Corte Constitucional y les paró el macho. Pero repito, no se atreven a enmendar la Constitución en ese sentido, porque les avergüenza darles la cara a los colombianos.

3. Es obvio que esas tropas de EEUU amenazan a Venezuela

Tres. Es probable que las tropas norteamericanas algo harán contra el narcotráfico, pero su sentido principal, todos lo sabemos, apunta a tumbar a Maduro, el jefe del Estado venezolano, así haya una disputa con alguien por el cargo. Quien ejerce la autoridad en Venezuela es él, nos guste o no nos guste. Y se sabe que Trump y Duque están bregando a tumbarlo desde hace mucho rato. Miren ustedes que no se trata de asuntos menores.

Y escuchen esta historia para que comprueben la abyección a la que ha llegado el gobierno de Colombia. Un día, el señor John Bolton, consejero de Seguridad de Trump, salió con un cuaderno en la televisión internacional en el que decía “5.000 militares a Colombia”, militares de Estados Unidos, se entiende. ¿Saben qué declaró el actual ministro de Defensa, en esos días ministro de Relaciones Exteriores? Que él desconocía el alcance de esas cosas. Días después fue a Washington y se reunió con el señor Bolton. Cuando salió, los periodistas le preguntaron, doctor Carlos Holmes, ¿y las tropas? El ministro se molestó y contestó irritado que él no había ido a hacerle un interrogatorio a Bolton. ¡Qué horror! Cómo gobiernan así a este país.

Después, Estados Unidos instaló la Cuarta Flota en las costas venezolanas, una súper flota de guerra, a amenazar a ese país, otro hecho evidente. Y después, ya aquí se describió, hubo una operación con mercenarios instruidos u orientados desde Estados Unidos para actuar contra Venezuela, que terminó en muertos y en problemas.

Le preguntamos al ministro de Defensa, al doctor Holmes Trujillo: ¿señor ministro, usted sabía de esa operación, o, al menos, usted se enteró de algo? Cuéntenos. Nos respondió con toda frescura, eso no es de la cartera de Defensa, usted se lo tiene que preguntar a otro, yo no sé realmente qué fue lo que pasó ahí. ¡Hágame el favor! Cómo hacemos para creerle a una persona que es el jefe de 450 mil tropas de Colombia y dice que ni siquiera se dio cuenta. Pónganle cuidado a esto, colombianos. Si no lo supo, gravísimo. Y si lo supo, también gravísimo. En un país serio, doctor Carlos Holmes Trujillo, usted habría tenido que renunciar, culpable por acción o por omisión, porque no hay derecho que un asunto de tanta gravedad suceda sin que usted se haya dado cuenta o dándose usted cuenta.

Y de paso agrego una petición. No le den más trato de amigo de Colombia al señor Guaidó. Es un irresponsable. Fue él quien promovió esa acción de guerra contra Venezuela, con unos mercenarios. No puede ser amigo de Colombia nadie que promueva la violencia y la guerra en Venezuela. Los venezolanos están en el derecho de resolver sus asuntos pacíficamente y mediante acuerdos entre ellos mismos. Repito, no es el señor Guaidó amigo de Colombia, porque su conducta nos puede llevar a una guerra tremendamente complicada.

4. La Corte Constitucional se opuso a las bases de guerra de EEUU

Cuatro. Qué nos informa Estados Unidos sobre estas tropas. Con toda tranquilidad nos notifican que se llama Brigada SFAB, un nombre en inglés. De qué se trata. Según los informes del ejército de Estados Unidos, el objetivo esa brigada, de 800 hombres, “el objetivo es apoyar los objetivos de seguridad y las necesidades de combate de los países socios”. Repito, “necesidades de combate”. No son fuerzas de policía ni de la DEA en la lucha contra el narcotráfico. No, es un instrumento de guerra internacional, de esas en las que termina involucrándose Estados Unidos con no poca frecuencia. Recordemos que Estados Unidos cuenta con 800 bases de guerra regadas por todo el globo terrestre.

Ahora, la presencia de esas tropas también es ilegal, como lo fue la de las bases, por las mismas razones. El análisis es el mismo. Le preguntamos al señor ministro de Defensa en qué normas se apoyaba él para aducir la legalidad. Nos contestó, en dos acuerdos, uno de 1952, de asistencia militar, y otro de 1974, sobre misiones navales. Pues ahí tacó burro, señor ministro, porque esos acuerdos los estudiaron en detalle tanto la Corte Constitucional como el Consejo de Estado y ni la una ni el otro los consideraron válidos para autorizar la presencia de tropas extranjeras en Colombia. No la aceptaron por distintos detalles, empezando porque son acuerdos simplificados, y sobre eso ya hay un fallo.

Usted menciona otros tres. Menciona una Convención de la ONU contra el tráfico de estupefacientes, menciona otro de la ONU contra la delincuencia organizada transnacional y una interamericana contra el terrorismo. Pero vuelve y taca burro, señor ministro. A nosotros no nos van a meter con falsedades los dedos en la boca, porque estudiamos las cosas y sabemos de qué estamos hablando.

¿Cuál es el problema que enfrenta usted con esas tres convenciones? Que en los tres casos los acuerdos mismos especifican que están sujetos al ordenamiento jurídico interno, en consonancia con él, y cuando la Corte Constitucional los aprobó, advirtió que lo hacía porque en ellos se dejaba expreso que cualquier decisión se tenía que someter al ordenamiento jurídico interno. Y el ordenamiento jurídico interno, no mientan ustedes más sobre eso, no permite que actúen en Colombia tropas extranjeras. Lo máximo que permite es un paso inocente, muy distinto a lo que pretende la brigada de la que estamos hablando.

Cuál es el problema. Que ahora decidieron insistir en la trampa que les había funcionado hasta cuando la Corte Constitucional les paró el macho en lo de las bases de guerra. ¿En qué consistía la trampa? En que no tramitaban una ley y entonces, como no se trata de una ley, la Corte Constitucional no la podía revisar, como tampoco el Consejo de Estado, porque eran asuntos internacionales y el Consejo de Estado no revisa asuntos internacionales. Hasta que les salió al paso con dignidad la Corte Suprema de Justicia (un lapsus, la Corte Constitucional), doctor Uribe, usted lo sabe, doctor Juan Manuel Santos, usted también lo sabe, y les dijo, no, señores, en Colombia no puede haber ningún acto del Estado colombiano sin posibilidad de revisión legal. Y revisó. Les dijo: ustedes no tienen tratado internacional, luego es inaplicable ese acuerdo a las bases de guerra norteamericanas. 

5. Soldados de EEUU no pueden ser juzgados en Colombia

Cinco. De los hechos más horribles en las relaciones militares entre Colombia y Estados Unidos es que los soldados norteamericanos que operan en Colombia están cubiertos por la inmunidad, igual a la de un diplomático. En un diplomático es algo comprensible. Pero que un soldado norteamericano pueda cometer el crimen que se le dé la gana en Colombia, hasta el más espeluznante, como ya ha sucedido, y no lo puede juzgar la Justicia nacional, sino que se lo entregan a la justicia norteamericana, que por norma actúa de manera irresponsable en estos casos, es un hecho aberrante.

Les voy a dar tres casos, colegas y colombianos, para que se impresionen. Hace unos años fueron capturados en Tolemaida, un coronel y un sargento norteamericanos. Los cogieron con 30 mil cartuchos, balas, municiones, vendiéndoselas a paramilitares. ¿Y qué pasó? Guante de seda, avión para Estados Unidos, silencio en la prensa y sanseacabó el asunto.

Otro caso, también dentro de Tolemaida, una base del ejército colombiano. Un par de soldados norteamericanos violaron a una niña de doce años, y después de violarla, la tiraron en el parque de Melgar. Fueron también cogidos con las manos en la masa. Y otra vez, avión para Estados Unidos y tierra al asunto y sanseacabó.

Hay uno no menos escandaloso. La esposa del agregado militar de la Embajada de Estados Unidos en Colombia, un coronel, fue detenida exportando heroína y cocaína a Estados Unidos en la valija diplomática. Y el esposo era compinche. ¿Qué pasó? Lo mismo, avión para Estados Unidos. De la señora nunca se supo. Al Coronel le impusieron cinco meses de cárcel por narcotráfico y otros cinco meses de detención domiciliaria. ¿Pero saben qué le pasó al chofer de la Embajada norteamericana que había participado en el asunto, un criollo, un colombiano? Fue extraditado a Estados Unidos y allá le metieron cinco años efectivos de cárcel.

Si un coronel colombiano que no sea de la Embajada delinque en Estados Unidos, a él sí le descargan el paso de la ley. Ellos gozan aquí de toda clase de prerrogativas, pero los oficiales colombianos no las tienen en Estados Unidos.

Ojo con esto, colombianos. Resulta que la humanidad aprobó el Estatuto de Roma, la Corte Penal Internacional, para juzgar los peores crímenes cometidos a escala global, crímenes de guerra, genocidios, delitos de lesa humanidad, suscrito prácticamente por todos los países del mundo. ¿Saben quién no lo suscribió? Estados Unidos y China. Y Rusia, que lo había firmado, después se retiró. Porque lo que alega Estados Unidos es: a ninguna tropa mía me la juzga un tribunal internacional, a mis soldados los juzgo yo. Y la historia nos está diciendo que es el juzgamiento de la impunidad. El gobierno de Estados Unidos logró incluso que el gobierno del presidente Uribe le firmara una cláusula en la que el gobierno de Colombia se compromete a no entregar ningún soldado norteamericano a un país que le pueda aplicar el Estatuto de Roma y extraditárselo a la Corte Penal Internacional. ¡Hasta allá han llegado las cosas!

6. El narcotráfico como carnada

Seis. El narcotráfico como carnada. Todo en Colombia, en los últimos 50 años, es con el cuento del narcotráfico. Y el cuento del narcotráfico es como la licencia para matar, pueden hacer lo que se les dé la gana. Aquí llevamos 50 años en la lucha contra el narcotráfico haciendo lo que ordena el gobierno de Estados Unidos. Que la estrategia no le ha funcionado es evidente. En estos 50 años nunca se ha desabastecido el mercado de consumo de estupefacientes en ninguna parte del mundo, lo que quiere decir que la producción de Colombia ha estado funcionando, puede subir un poco, puede bajar un poco, pero nunca se ha desabastecido el mercado. Siempre ha habido con qué atender a las víctimas, o sea, a los drogadictos, y, por supuesto, con qué engordar el negocio de los narcotraficantes.

Estados Unidos nunca se ha propuesto acabar con el narcotráfico en Colombia. Es otro engaño. Tampoco ningún gobierno de Colombia se ha propuesto acabar con el narcotráfico. Siempre han mentido. Si ustedes leen lo que establece el Plan Colombia sobre narcotráfico, de lo que más se menciona, ven que la meta es reducirlo al 50%. Y con el otro 50% sigue el negocio vivo y coleando, sin que le pase nada. Y lo mismo el acuerdo que firmó Santos saliendo de la Presidencia y el que firmó Duque entrando con el gobierno de Estados Unidos: el gran compromiso es reducir el narcotráfico a la mitad, al 50%. O sea que los consumidores que son víctimas seguirán abastecidos y los narcotraficantes que son los del negocio seguirán en él. No engañen más a este país, no les mientan más a los colombianos presentándose como adalides de la lucha contra el narcotráfico, lucha difícil de acabar mientras haya el gran consumo en Estados Unidos y en Europa. Pero no mientan, no engañen a la gente.

Por lo demás, meternos el cuento de que se necesitan tropas norteamericanas en Colombia para resolver el asunto, cuando en Colombia ya hay 481 mil sobre las armas, según datos del Banco Mundial. Y entonces, ¿cuantos místeres se necesitan para arreglarlo? No engañen más a los colombianos.

¿Qué gana Estados Unidos viniendo aquí con el cuento del Buen Samaritano, para que el Doctor Vargas Lleras les diga “Welcome”? Detallemos un poco el Plan Colombia, lo que más han cacareado. Nos metieron el cuento de que el Plan Colombia le costó a Estados Unidos una suma astronómica, para asuntos militares y para otras muchas cosas, y que sin ellos habría sido imposible. Otra falsedad. Aurelio Suárez publicó todas las cifras y también dos ex ministros de Defensa lo han señalado. La cifra da 42.382 millones de dólares (para defensa y seguridad) desde 1999 hasta el 2008. ¿Cuánto puso Colombia? El 87.79%, casi el 90%. Luego es falso, es falso. Y lo mismo sucede con el resto de gastos de ese Plan.

Ahora, ¿cómo se cobró Estados Unidos esa ayuda? Lo explicó el doctor Andrés Pastrana, el mandatario que implementó el Plan Colombia, en Caracol Radio, en marzo 17 del 2009. Dijo: “El Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos era parte fundamental del Plan Colombia”. El Plan Colombia encerraba dos estrategias, la primera, el TLC con Estados Unidos y la segunda, todas sus políticas económicas globales. Así es como nos cobran los centavos que nos tiran, sumas relativamente pequeñas. 

El tercer punto de las diez estrategias del Plan Colombia establecía que era necesario un acuerdo de paz negociado con la guerrilla. Fue el acuerdo que intentó consumar Pastrana en el Caguán. Se lo explicó él mismo a Álvaro Uribe en alguna conversación que tuvieron, reseñada por Semana. Aclaró Pastrana que había sido una exigencia de Clinton para que el Congreso norteamericano pudiera aprobar el Plan Colombia, porque allá los pasos que da el Ejecutivo sí los aprueban el Congreso. Aquí no, allá sí. Yo estoy de acuerdo con el proceso de paz y lo defendí y lo sigo defendiendo, pero que hasta eso nos lo impongan desde Estados Unidos y con los criterios norteamericanos, sí me parece el colmo.

Pero no solo eso. En los diez puntos del Plan Colombia, la estrategia antinarcóticos figura apenas en el sexto. Les importó un pepino. Fue un tema absolutamente secundario, porque además, ya lo dije, se trataba de reducirlo al 50% y ellos no se meten mentiras. Pero como si fuera poco, ¿sabe qué hicieron? El Fondo Monetario Internacional suscribió con Colombia una Carta de Intención, ¿y saben cómo se llama? “El FMI acoge al Plan Colombia”. Voy a leer algunos puntos de la Carta de Intención: “La base para el IVA se amplió”, o, en distintas palabras, subir el IVA estaba contemplado en el Plan Colombia. Otro: “La mayor parte de los salarios de los empleados públicos serán congelados y se efectuarán mayores recortes a la burocracia”. Otro: “Las empresas y la banca estatal serán privatizadas”. Otro: “Dos electrificadoras de orden nacional y 14 distribuidoras de energía regionales ya están a la venta, al igual que Carbocol”. Otro: “Tres bancos estatales se privatizaran el año entrante”. Como se aprecia, los gringos no regalan nada. No dan puntada sin dedal. Están en lo de ellos.

Y sobre el agro, es una miseria lo que le impone al país el Plan Colombia, a agricultores y ganaderos y campesinos y empresarios. Recuerden que el Plan se aprueba justo al finalizar los primeros años de la apertura. Así resume la situación del agro el Plan Colombia: “En los últimos 10 años Colombia ha abierto su economía, el sector agropecuario ha sufrido graves impactos en la producción, porque han resultado sus productos poco competitivos. Como resultado de ello [o sea, de la apertura] se perdieron 700 mil hectáreas de producción agrícola, un golpe dramático al empleo del país”. Pero la conclusión del Plan Colombia no es que echar para atrás la apertura, sino que ustedes, colombianos, se dediquen a seguir en cultivos tropicales, el mismo café, los mismos bananos, y ahora unas cuantas frutas con las que nos están engatusando. Y que les compremos a ellos los bienes que aquí podemos producir.

7. El Presidente tampoco puede violar la soberanía

Se empecina en alegar el ministro de Defensa que no hay irrespeto a la soberanía, porque el presidente es Duque y él defiende la soberanía porque en el Presidente está representado el interés nacional y la soberanía nacional. Paja, señor ministro, no es cierto.

En el Código Penal colombiano hay un capítulo entero titulado “De los delitos de traición a la patria”, de los que no está exento ni el Presidente de la República. El Presidente de la República de Colombia puede ser condenado por delito de traición a la patria. Lo contempla el artículo 455, que reza: “El que realice actos que menoscaben la integridad territorial de Colombia a someterla en todo o en parte al dominio extranjero [los ejércitos son para el dominio extranjero], a afectar su naturaleza de Estado soberano o a fraccionar la unidad nacional” será penado con tantos años de prisión.

Y otro artículo, el 457, titulado “De la traición diplomática”, dice: “El encargado por el gobierno colombiano [y eso incluye a los presidentes] de gestionar algún asunto de Estado con gobierno extranjero o persona o con grupo de otro país u organismo internacional que actúe en perjuicio de los intereses de la República” será acusado y castigado por traición a la patria.

8. Conclusiones.

Ocho. Conclusiones. Las tropas norteamericanas que vienen a Colombia llegan a defender los intereses de Estados Unidos. Como las rusas que vayan a cualquier parte, o las chinas o las que sean van defendiendo los intereses que les asignen sus gobiernos.

Estas tropas norteamericanas en Colombia reciben órdenes de sus superiores norteamericanos, no de usted, señor ministro de Defensa. Usted puede esponjarse como quiera aquí y poner cara de bravo, pero usted no es quien les da órdenes a las tropas de Estados Unidos que operan en Colombia. Ellos tienen quién los mande.

Son ilegales esas tropas. Puede haber tránsito pacífico, inocente, pero no operación de tropas extranjeras en Colombia.

Y si la operación termina en una guerra en Venezuela, también Colombia se puede incendiar, Colombia, nuestro país, con muertos colombianos. Es algo que puede suceder, señor presidente Duque, señor ministro de Defensa. No sean tan irresponsables.

Finalmente, Duque viola en forma flagrante la soberanía nacional.

Los colombianos nos debemos unir en un gran pacto nacional, todos, los sectores populares, las clases medias, el empresariado, todos los que quieran  sacar a Colombia adelante, para relacionarnos con todos los países del mundo pero con los criterios de la ONU. Incluyen que los gobiernos no nos metan en guerras ajenas ni en pleitos con los vecinos bajo ninguna consideración, por muchos que sean los desacuerdos que se tengan con ellos.

Réplica

Claro que puede haber acuerdos internacionales entre países y organizaciones internacionales. Pero tienen que cumplir las leyes de Colombia, la Constitución, ministro. Un acuerdo no puede atropellar la legalidad nacional. Eso no es aceptable.

Y eso fue lo que intentaron hacer con las siete bases de guerra que intentaron imponer hace unos años. Y usted pasó como volando sobre ese caso. Porque la Corte Constitucional les tumbó el acuerdito que hicieron. Y se los tumbó con una decisión de fondo, porque les dijo en la cara, si ustedes no tienen tratado internacional, no lo pueden hacer. Y no lo tenían en ese momento ni lo tienen ahora para que tropas norteamericanas anden por nuestro territorio nacional como Pedro por su casa. Y además, la Corte Constitucional les advirtió  que si querían suscribir un tratado, lo hicieran, pero que sería sometido a revisión de constitucionalidad. Porque si firman un tratado violando la Constitución, por ejemplo, trayendo tropas norteamericanas y metiéndolas en ese tratado sin cambiar la Constitución, se les hunde también. Y lo que hoy pasa con las tropas norteamericanas configura idéntica violación.

Lo otro que queda en claro es que el narcotráfico se ha convertido en un pretexto para tomar todo tipo de decisiones nefastas. El TLC, doctor Uribe, lo metieron por ahí, sería usted el único que no se dio cuenta. Y el TLC le ha hecho un daño miedoso a Colombia. Y ha sido el gran negocio para Estados Unidos. Los pocos pesos que dio Estados Unidos para el Plan Colombia ya nos los han cobrado no sé cuántas veces, mediante la destrucción del agro colombiano, destrucción que estimula el narcotráfico, y mediante la destrucción de la industria nacional. Es el tipo de cosas que violan la soberanía nacional y que no podemos aceptar de ninguna manera.

Es obvio que esta “jugadita” de meter tropas de Estados Unidos en territorio colombiano amenaza a Venezuela. Cómo van a negar una evidencia de ese tamaño. La actitud de agresividad de Estados Unidos, del presidente Trump, contra Maduro y contra Venezuela es un hecho irrefutable y estas tropas tienen que ver con esa ofensiva. Y a ella hace referencia el comunicado de la Embajada de Estados Unidos, así lo haga en términos diplomáticos, cualquiera lo entiende, no somos bobos, sabemos de qué estamos hablando. Luego esa amenaza sí está ahí incluida. Y estén seguros de que el día en que Estados Unidos quiera atacar militarmente a Venezuela utilizando el territorio colombiano no le va a pedir permiso a usted, señor ministro, ni al Presidente de la República, el doctor Duque.

Dos cosas, por último. Relacionémonos sí con todos los países del mundo, pero con los criterios de la ONU, de la Organización de las Naciones Unidas. Soberanía, respeto mutuo, no injerencia de un país en los asuntos internos del otro, beneficio recíproco. Eso es lo que necesitamos, relaciones internacionales civilizadas, democráticas.

Y necesitamos un pacto nacional de todos los colombianos, de todos los sectores, sectores populares, clases medias, empresariales, en la idea de defender estos principios. Porque sin eso no podremos desarrollar la economía nacional ni desarrollar las mejores relaciones ni reducir la pobreza ni reducir la desigualdad ni podremos hacer las cosas que necesitamos hacer. En estos asuntos se nos va la vida, se nos va el futuro de Colombia. Y por eso son temas que debemos tratar con toda seriedad.

Pacto nacional para que las cosas no sigan tan mal como las tiene el presidente Duque.