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La crisis mundial golpeará la política petrolera

Intervención del senador Jorge Enrique Robledo sobre la situación petrolera del país, Comisión Quinta del Senado, 18 de noviembre de 2008. Aprovecho para hablar de dos o tres temas propios de esta Comisión y que urge mencionar, así no guarden relación estrecha con el debate y le pido disculpas al ministro. Lo primero, el caso […]

Hace 10 años

Intervención del senador Jorge Enrique Robledo sobre la situación petrolera del país, Comisión Quinta del Senado, 18 de noviembre de 2008.

Aprovecho para hablar de dos o tres temas propios de esta Comisión y que urge mencionar, así no guarden relación estrecha con el debate y le pido disculpas al ministro. Lo primero, el caso de la Minga Indígena. Viene en camino a Bogotá un número enorme de indígenas, diez, quince, veinte mil, reclamando atención a sus problemas e intentando hacerse visibles. Es lamentable que para que el país hable de ellos y sus temas sean parte de la agenda pública y el gobierno se interese y los escuche, estos compatriotas tengan que tomar medidas tan heroicas como la de marchar a pie y en pleno invierno desde el Cauca y desde todas partes, porque vienen indígenas de todos los departamentos de Colombia. Llamo entonces al gobierno nacional a que les preste atención.

Hay un problema indígena en Colombia. Hay un millón y medio de compatriotas que se sienten maltratados por el Estado colombiano, que no creen que sus intereses y sus derechos estén cabalmente representados por el gobierno y que además creen que no los oyen, que es lo mínimo que uno exigiría en un ambiente democrático. Los marchantes, que han sido ferozmente reprimidos, con muertos y heridos, insisten en plantear que se les atienda, dentro de la idea de que existe un problema indígena, una contradicción entre un sector bien importante de la sociedad colombiana y el gobierno por pactos incumplidos durante años, pactos que han sido avalados por la propia Organización de Estados Americanos, OEA, entre ellos, compromisos sobre entrega de tierras.

En medio de todo lo que está sucediendo hay un hecho importante y que merece ser resaltado: quedó demostrado hasta la saciedad, y es un punto clave en la discusión, que no es cierto que los indígenas tengan 31 millones de hectáreas de tierras cultivables. Aquí el ministro Arias en más de una ocasión citó esa cifra, ratificada por el propio presidente de la República, pero ya quedó claro que la casi totalidad de esas tierras están situadas en medio del Amazonas y en las selvas de Colombia y no son útiles para la producción agraria. Por allá, casi ni indígenas viven. Es bueno entonces que el debate se haga partiendo de la idea de que los indígenas colombianos tienen si mucho el 10 por ciento de las tierras que les atribuye la propaganda oficial malintencionada.

También los indígenas se quejan de las leyes, y esto tiene que ver con nosotros, colegas de la Comisión Quinta del Senado. Denuncian que las leyes se tramitan sin escucharles debidamente sus opiniones. Por eso se cayó la ley de bosques, y está seguramente para caerse la de Desarrollo Rural, en realidad de antidesarrollo rural, especialmente agria con los indígenas. Y esa reforma al Código de Minas se va a terminar cayendo por lo mismo, porque no se les consultó debidamente a los pueblos indígenas. También quiere la Minga que el país los escuche sobre el modelo económico. Tienen todo el derecho. El Tratado de Libre Comercio les hace un daño gravísimo a las comunidades indígenas colombianas por el simple hecho de ser gente del campo. Todos sabemos que el “libre comercio” destruye el agro nacional, empobrece a nuestros campesinos, indígenas, empresarios y jornaleros. Más tarde voy a referirme al modelo económico y a su impacto en la economía petrolera en el marco de la crisis mundial.

Pide también la Minga que una Convención de la ONU sobre asuntos indígenas, ratificada por 143 países, lo sea también por el gobierno de Colombia, un trámite elemental en las relaciones internacionales. E insiste mucho en los problemas de dignidad y derechos humanos. Están hartos, y también tienen toda la razón, de que desde la cumbre del poder se transmita la idea de que en los Resguardos lo que hay son unas bandas de guerrilleros y delincuentes a quienes debe aplicarse eso que llaman el peso de la ley. En medio de una matanza tan grande como la que presencia el país, hay varios miles de indígenas asesinados en los últimos años. Esos compatriotas llegan a Bogotá esta semana y ojalá la Comisión Quinta del Senado, la que tiene que ver con los asuntos del agro, pudiera escucharlos y atenderlos.

Siguen las medidas contra la cría de gallinas campesinas

En el caso de las gallinas y pollos, seguimos en el mismo lío. Primero se cansa el ministro Diego Palacio de mantener esas medidas retardatarias contra la cría de gallinas campesinas y contra los pequeños y medianos avicultores que cansarme yo de hablar de este tema. Se lo advierto al gobierno. A mí todavía me quedan dos años más de periodo. Esta Comisión aprobó por unanimidad pedirle al doctor Diego Palacio, ministro de Protección Social o, mejor, de desprotección, que cambiara esa medida de exigirles a los campesinos casi que instalar salas de cirugía en sus parcelas para poder sacrificar una gallina. Es inaudito que se le pida lo mismo a un matadero de aves de 20 ó 30 millones de gallinas al año que a un campesino que mata unos cuantos pollos o a un pequeño empresario. Ustedes recuerdan, senadores, que cuando se planteó lo de los decretos, dije que además del problema campesino, había aquí un problema de pequeños y medianos empresarios. Pues bueno, ahí me están llegando a mi oficina cartas de medianos y pequeños empresarios que se están arruinando porque tampoco logran cumplir las normas, que son, repito, no las de la Organización Mundial de la Salud, OMS, sino las de la Organización Mundial del Comercio, OMC, y que tienen como propósito estimular el monopolio. No es bueno que se monopolice la producción de alimentos, porque se incrementan los precios de la comida. Suben los precios del huevo, en últimas la única proteína animal que están consumiendo los pobres de Colombia en esta gran miseria que se abate sobre el país, miseria y pobreza que todos los días se agiganta y que se va agigantar aún más con la crisis mundial que nos va a caer encima y que va a golpear durísimo a Colombia.

Me imagino que a todos ustedes les llegó, presidente y senadores de la Comisión Quinta del Senado, una carta que nos envió la Asamblea Departamental del Caquetá, en la que nos solicita recibir en algún momento del mes de noviembre, leo textualmente, a “una comisión representativa de las autoridades del Caquetá y del sector ganadero para que intervenga sobre esa problemática en la Plenaria de dicha Comisión”. ¿Cuál es el tema de la preocupación principal de los diputados del Caquetá? Que se mire lo de la leche cruda, lo de los pollos y gallinas, y particularmente, lo de los mataderos. Siguen cerrando los mataderos de los pueblos, sigue aumentando el precio de la carne para los pobres en los pueblos y siguen perdiéndose empleos en los municipios de Colombia por cuenta del cierre de los mataderos. Lo que advertimos aquí está pasando. La norma no apunta a modernizar los mataderos, sino a cerrarlos. En eso es en lo que están, cerrando mataderos, arruinando a los carniceros, concentrando el sacrificio del ganado y concentrando el negocio. Llamo a la Comisión Quinta del Senado a que no perdamos de vista este problema y a que ojalá le pongamos fecha pronta a la reunión con estos compatriotas diputados del Caquetá. Es una proposición presentada por los diputados Alonso Orozco, Henry Giovanni González, César Augusto Trujillo y el resto de los diputados, entiendo yo.

La responsabilidad por lo de las pirámides recae en el gobierno

Es de mención inevitable, por su extrema gravedad, el tema de las famosas pirámides. Tengo la certeza, y ojalá me equivoque, de que ahí ya hubo pérdidas inmensas. Con esos decretos de ayer, el gobierno está intentado lanzar la idea de que aquí no va a pasar nada y que en unos días a la gente le devuelven la plata o casi toda y “tranquilos, muchachos, todo bajo control”. Eso no es cierto, ojalá lo fuera, pero no creo. No creo que cuando abran las cajas fuertes de esas oficinas, los gerentes vayan a estar con la plata aguardando a que lleguen por ella. Eso no funciona así. Todos sabemos que cuando se caen las pirámides o las tumban, porque caben las dos posibilidades, o se caen solas o las pinchan, como se dice, como sucedió en este caso en buena medida por parte del gobierno, entonces todo el mundo sale despavorido y la plata se pierde en proporciones inmensas. Dejémoslo claro. No les echemos ese cuento a los colombianos. Las pérdidas nadie sabe de cuánto van a ser pero serán enormes, e ignoramos cuánta es la suma y cuántos los colombianos: ¿doscientos mil, trescientos mil, un millón?

Toda la responsabilidad recae sobre el gobierno nacional, en persona del presidente de la República y del ministro de Hacienda, porque la situación es bien sencilla: o las pirámides son legales o son ilegales. Si son ilegales, como yo lo creo, porque están prohibidas por el Decreto 2920 de 1982 y por el artículo 189 de la Constitución Nacional, desde hace meses o años el Estado colombiano ha debido impedir que se abrieran. El negocio operó en las narices de todo el mundo. En estos días recuerdo haber visto en Tumaco a un montón de gente en un local y pregunté qué está pasando allí. Senador, la pirámide, aquí todo el mundo se está volviendo rico con eso. Y vi que la policía cuadraba la fila para que la cosa funcionara bien. El negocio operó con una inmensa presunción de legalidad. O sea que no pueden decirles a los colombianos: es que ustedes son muy locos que se meten a poner su plata ahí. No. El Estado permitió que se transmitiera la idea de que era una actividad absolutamente legal. Y por eso crecieron. Si no, no habrían crecido. Si el Estado hubiera tomado desde hace meses las medidas de ayer no habría pasado lo que pasó.

O bien las pirámides son legales, como argumentan otros, y entonces el Estado se acaba de tirar el negocio. No caben sino esas dos posibilidades, pero en las dos, toda la responsabilidad cae allá bien arriba, no solo sobre el superintendente financiero. ¿Y el doctor Óscar Iván Zuluaga, qué? Y el propio presidente de la República, que fue capaz la semana pasada de decir (es que son capaces de soltar cualquier cosa), que les dijeran a los de las pirámides de Wall Street que se vinieran a invertir en Colombia, que en Colombia no se le pierde la plata a nadie. ¡Háganme el favor! Claro, porque lo de Wall Street es otra pirámide, solo que en inglés y con dólares.

Las medidas que están sacando son una cortina de humo para ocultar la responsabilidad del gobierno. Las autoridades no han dado la cara lo suficiente. Pienso que por lo menos debería renunciar el ministro de Hacienda, como una manera de pedirles perdón a los colombianos por esa conducta. La Policía tenía plata en las pirámides, el DAS, todo el mundo en Colombia tenía plata en las pirámides, y el presidente de la República, en vez de cumplir la ley, se puso a dar consejos. Aquí hay una pregunta que nos hacemos todos: bueno, y quién estaba detrás de todo, por qué sucedió esto. En Ecuador lo intentaron. Una de estas de aquí se fue al Ecuador a montar una pirámide y a la media hora le había caído la policía y le había cerrado el chuzo. No alcanzaron a recoger ni un peso. Es una lástima que hechos como estos sucedan. El país se está descomponiendo en proporciones gravísimas y nadie da la cara, nadie responde, y ocurren los falsos positivos del ejército. Es de espanto lo que está pasando. Pienso que sobre estos temas es importante fijar posición política y que cada uno de los senadores a los que les parezca que estuvo muy bien lo de las pirámides salga a defender al jefe del Estado y a sus ministros. Ya veremos, con el paso de unas cuantas semanas, quién termina teniendo la razón, si la plata está de verdad está toda ahí guardadita en las cajas fuertes esperando a que la policía llegue para después entregársela a cada uno de los ahorradores o va a empezar el embolate y la plata no va a aparecer.

La crisis financiera mundial sí va a golpearnos

El otro punto es la crisis económica mundial. Aquí el doctor Martínez me ha disparado más de una vez un argumento, pero sobre todo el ministro Arias: senador Robledo, ¿usted no se dio cuenta de que el mundo cambió? ¿Por qué discute tanto sobre el neoliberalismo y el libre comercio? No se oponga al cambio del mundo, porque lo que tenemos es un mundo de maravillas. Mire, estamos creciendo al 7%, rumban por todas partes la plata y la felicidad, aquí los IPhone se distribuyen el mismo día que en Nueva York, ¡que más podemos pedir! Y tranquilos, porque además la plata va a venir desde el extranjero y nos va a salvar a todos.

Ese es el fondo del debate y no me lo dan y nunca me lo han dado, porque me despachan con un gesto olímpico: eso son dogmatismos del senador Robledo, el mundo está perfecto. En una entrevista que ahora voy a citar, el doctor Martínez decía que a la privatización de Ecopetrol y a la venta de sus acciones a menos precio solo se opuso una persona en Colombia. Él dice que se sabe quién es, y yo no sé si será el senador Serrano, o el senador Jaramillo o yo o quién, pero para él solo se opuso una persona. Pues bueno, aquí les hago un reto cordial a todos ustedes: ¿sí es verdad que el mundo estaba así de bien? ¿Quién terminó teniendo la razón en el debate? La economía mundial se está hundiendo, ¡planea más un piano! Vamos para una catástrofe de proporciones insospechadas, como oportunamente lo advertimos algunos. Wall Street ha colapsado y han colapsado las bolsas del mundo entero, cosas muy graves, pues se supone que la felicidad es la bolsa, y miren ustedes lo qué está pasando. Los precios de las materias primas cayendo a la mitad y a menos de la mitad, porque además estaban infladas por procesos especulativos, como también lo anotamos oportunamente en esta Comisión. Fracasó rotundamente el neoliberalismo y el FMI y el Banco Mundial y la Casa Blanca y todos los amigos del neoliberalismo en Colombia. Es que se supone que esto que está pasando no podía pasar, senadores, no podía pasar. Se nos decía que la desregularización bancaria era una maravilla y se invitaba a que todo el mundo hiciera lo que se le diera la gana, hasta robarse la plata. Los neoliberales convirtieron el mundo en una gran pirámide. Todo el mundo sabía lo que estaba ocurriendo, en medio de un mar de corrupción que apesta. Lo sabía el presidente Bush, lo sabían el FMI y el Banco Mundial, lo sabía el presidente Uribe, el ministro de Hacienda, el presidente de Ecopetrol. El mundo no se cae solito. Allá en Wall Street puede que los grandes financistas luzcan vestidos de cinco mil dólares, pero tienen un alma de pillos que les puede. Se fueron a pique esas calificadoras de riesgo a las que aquí nos presentaban como la verdad revelada –es que la calificadora de riesgo dijo que tal empresa estatal vale tanto y a eso termina vendiéndose, porque lo dijo la calificadora–, y lo que se está demostrando es que estaban coludidos los unos con los otros para defraudar a la humanidad. Esos mismos señoritingos, que aquí nos presentaron como los genios con quienes no se puede discutir, y si ellos dicen que Ecopetrol vale tanto, vale tanto y se acabó el cuento, ese tipo de personajes son los que se coludieron para defraudar a la humanidad toda.

¿Qué va a pasar en Colombia? El gobierno dice que Colombia está blindada. Yo no lo creo. Todos los análisis afirman que a América Latina le va a ir muy mal, así el tsunami se demore en llegar. El tsunami ya arrancó y con todo esto del neoliberalismo va a ser peor, porque no hay obstáculos que detengan la ola de destrucción económica que viene por el mundo. Como los mismos neoliberales lo han dicho, la cancha está perfectamente nivelada para que pase esa ola barriendo con todo. No hay ni un quitasol que se le atraviese, o si lo hay, fue porque no lograron quitarlo, porque se les quedó en medio de la lucha. Por ejemplo, no han podido aprobar el TLC, y afortunadamente, todavía tenemos cláusula de balanza de pagos que permitiría cerrar importaciones en caso de una crisis cambiaria, porque con TLC ya no podríamos hacerlo. Y sin embargo, algunos siguen pidiendo que haya TLC. Es bien probable que vayamos para una crisis cambiaria y en las crisis cambiarias lo sensato es cerrar importaciones. Bueno, eso uno lo puede hacer con una cláusula de balanza de pagos, que autorizan el FMI y la OMC y que nos quita el TLC. Y en este momento, el gobierno no dice ni pío ni intenta excluirla del TLC, de modo que así permite que la ola nos pegue con toda la fuerza y que la única solución a una grave crisis cambiaria, que puede darse, sea pobreza y pobreza y hambre y hambre hasta el infinito. No importa que se muera de hambre hasta el último colombiano, pero, eso sí, que las langostas traídas vivas desde Canadá puedan seguir comiéndose en los restaurantes bogotanos. Porque de lo que se trata en últimas es de eso.

La crisis va a golpear duro el sector petrolero. A mí me sorprende, y lástima que tuvo que irse el doctor Martínez a padecer al presidente de la República en la Casa de Nariño, que el ministro de Minas me diga en las respuestas: “El país no ha visto la necesidad de replantear su política petrolera por ahora”. Espero que esto sea una mentira piadosa, señor presidente de Ecopetrol, de esas que le echa aquí el gobierno a la Comisión Quinta para mantener la calma. Y dice el ministro que no la ha visto porque “es claro que el escenario actual de precios tendrá efecto sobre algunos inversionistas, en especial los que se apalancan en mercados de capital como el canadiense y el americano, pero el grueso de las compañías que desarrollan actividades en el país tiene el apalancamiento suficiente para el desarrollo de sus actividades”. Son capaces de decir cualquier cosa. Qué tal, una crisis mundial, una sequía de crédito como la que se está viviendo, con el gran capital espantado saliendo despavorido de estos países, y el ministro nos dice aquí que las empresas que vienen a Colombia son casi todas tan poderosas que no necesitan apalancamiento financiero. ¡Hágame el favor! Eso no es cierto. Está amenazada toda la estrategia nacional por la vía del endeudamiento externo y por la vía de la inversión extranjera, porque lo que se viene es lo contrario. Ese es el riesgo. Ahora, cuándo pase y cómo, no lo sabemos. Qué tanto y los detalles, no los conocemos, pero sí creo que ya debieran estar pensando ustedes en replantear muchas políticas. ¿Da lo mismo petróleo a 140 dólares que a 50 ó 40? No sé a cómo se vaya a poner. ¿Los proyectos de agrocombustibles siguen tan campantes como si nada? ¿Los agrocombustibles son una genialidad con petróleo a 140 dólares y lo son todavía más con petróleo a 30 o a 40 y nada importa? Curiosa manera de hacer economía. Claro, ese es el dogmatismo neoliberal. Son de esos que van a comprar zapatos y piden número 40, y así les queden los dedos encuruñados, que ni les caben, se empecinan en comprar, y entonces les dice el vendedor, señor, yo creo que usted es 42 y ellos responden, no, no, yo soy 40, porque en mi casa me dijeron que era 40. Solo que aquí esos dedos de mi ejemplo se traducen en hambre y pobreza y en desgracias para los colombianos.

El mito de la seguridad democrática

Es bueno que se vaya aterrizando el mito de la seguridad democrática. Que la inversión extranjera vino a Colombia en proporciones importantes por la seguridad democrática. Cuentos. Les voy a dar este dato que la cúpula del uribismo conoce, pero que los colombianos no. Miren cómo perciben los ricos del mundo la seguridad en Colombia. No voy a entrar a discutir si ha mejorado o no, sino cómo la perciben los ricos del mundo, porque es que en buena medida el mundo funciona por percepciones. Alguien puede ser muy honrado, pero si yo pienso que es muy ladrón, pues no hago negocios con él. La percepción pesa mucho. Por ejemplo, pesa muchísimo la de la gente que percibe que el de Uribe es un buen gobierno, así no lo sea.

Miren entonces cómo perciben los ricos del mundo la seguridad en Colombia. Este es un estudio del Centro de Estrategia y Competitividad de la Universidad de los Andes, tomando un estudio del Global Competitive Index, del Foro Económico Mundial, Davos, 2007, es decir, los dueños del mundo. Por encima de esos, el sombrero, nada más. Y miren cómo perciben la seguridad en Colombia en el último estudio, del año pasado: “En el costo empresarial derivado del terrorismo”, entre 131 países, ¿saben qué puesto ocupa Colombia? Repito, en el costo empresarial derivado del terrorismo ¿saben qué puesto ocupa Colombia? El 129º entre 131 países. No hay sino dos peor colocados que Colombia, y supongo que sean Irak y Afganistán. Empeoramos seis puestos del 2006 al 2007. Les repito, para que no me vayan a poner la discusión ahí, puede que estén equivocados los magnates del mundo y puede que Colombia sea el mejor país del mundo en esos costos, pero es lo que ellos perciben. Y supongo que sea así, porque de alguna manera les debe de tocar el bolsillo.

En los costos derivados del crimen y la violencia, en una encuesta hecha a los ricos del mundo, somos el país 112º, siendo el primero el mejor, y perdimos en el último año once puestos. En el crimen organizado, ocupamos el 126º entre 131 países y perdimos quince puestos en el último año (Cambio, Jun.20.08).

No me digan entonces que a Colombia viene el capital extranjero porque los empresarios de las trasnacionales perciben entusiasmados los éxitos de la seguridad democrática. No, no los perciben. Preguntarán ustedes por qué vienen. Por una sola razón y es porque ganan mucha plata. Porque si el impuesto de renta, en vez de ser del 33%, es del 9%, pues vienen. Y además por otro factor que me explicaba un empresario español en estos días y es que los costos de la seguridad son parte de los costos de producción y se incluyen como costos y se les saca la tasa de ganancia. Es decir, la Tasa Interna de Retorno, TIR, también se le aplica al costo en seguridad. Si un inversionista extranjero tiene que venir a Colombia y contratar veinte guardaespaldas para poder andar, entonces los cuenta, como los ladrillos que compró y el cemento o la amante o los sobornos o lo que sea, todos eso son costos de producción que se incluyen y a todo se le pone la TIR. Los sobornos también se incluyen como parte de los costos de producción.

Vienen tiempos muy complicados para Colombia

Hay una situación mundial que afecta la economía nacional. No es lo mismo traer inversionistas a Colombia con petróleo a 140 dólares que a 50. Me temo que vienen tiempos complicados. Me temo que se les va a empeorar la táctica, que ya estaba mal planteada desde el principio, porque los cogió la fase descendente del ciclo. ¡Y qué fasecita! Dominique Strauss-Kahn, el director del FMI, está hablando de una “gran Depresión” mundial, no recesión, gran Depresión mundial. Y dicen los analistas que puede ser muy larga, de más de una década, como lo afirma por ejemplo el señor Krugman, Premio Nóbel de Economía. Espero, y se lo digo al ministro de Minas y al presidente de Ecopetrol, que eso que nos dicen de que no están preocupados y que no ven amenazas en el corto plazo sea una mentira piadosa, porque las debieran ver.

Lo otro es esto, muy preocupante. En Colombia siempre hemos tenido un lío con las cifras, porque el gobierno las cambia casi todas las semanas según sus conveniencias. Aquí el desempleo empezó a bajar cuando cambiaron la manera de calcularlo. El doctor Arias logró que le cambiaran toda la estadística agraria, porque no le gustaba la de antes. Eso es gravísimo, porque se tira las series y un país sin series económicas, cómo se maneja. Así la estadística sea mala, cambiarla es gravísimo, porque se tira la serie. Entonces miren lo que acaba de aparecer en los medios de comunicación. Uno de los fenómenos que llama mucho la atención sobre la inversión extranjera en Colombia es la gran participación del petróleo en ella, como es natural. Digamos que en el 2003, el 36% de la inversión extranjera en Colombia fue petróleo. Y esto en cierto sentido está manteniendo viva la economía, porque Colombia no está produciendo los dólares que necesita para que su economía le funcione. El déficit de la balanza de pagos de Colombia es inmenso, y eso solo puede reventar la economía nacional. Donde llegue a haber una corrida de dineros de América Latina, que puede haberla incluso no por Colombia, sino porque se hunda otro país de América Latina, entonces los dólares se van a Nueva York, y se revienta la economía con un déficit de balanza de pagos de ese tamaño.

¿Lavado de activos en la inversión extranjera?

Pero bueno, al punto al que quiero llegar es el siguiente, y me parece muy grave. Dice la Unidad del Ministerio de Hacienda encargada de investigar el lavado de activos que hay sospechas sobre una suma muy grande de los dólares que aparecen como inversión extranjera en Colombia, que pasaron de 1.300 millones de dólares a 4.350. Son informaciones de El Tiempo y Portafolio del 9 de noviembre. Sobre el 48% de la inversión extranjera total hay sospechas de lavado de activos, no digo que lo sea, sino que los encargados la UIAF, preocupados, se encuentran estudiando el caso. La gravedad del hecho es inaudita. De la misma manera, muchos sostienen que una buena parte de las exportaciones a Venezuela no son exportaciones sino negocios de divisas, comprando dólares baratos para vender caros, cosa que es bien probable que así sea. Pero sobre lo que quiero llamar la atención es sobre esto, porque es lo que le compete más a esta Comisión. Dicen que uno de los sectores donde ese riesgo está latente es en la exploración petrolera. Una parte de la exploración petrolera, no sabemos cuánta, está bajo sospecha. Por lo menos esa es la preocupación del Ministerio de Hacienda, no del Polo ni del senador Robledo, sino de los investigadores del Ministerio de Hacienda. Y eso sí sería gravísimo, porque el país con la autosuficiencia petrolera embolatada y pensando que el petróleo lo están sacando quienes están lavando activos, pues qué cabe esperar.

Hay dos datos que me impresionan mucho. Sé que a usted no le compete, señor presidente de Ecopetrol, ni tampoco al ministro de Minas. No son ustedes los que tienen que andar, como sí los del DAS, persiguiendo al que lava, pero no sé hasta dónde le estén poniendo bolas en serio a este fenómeno. Porque además, también muy grave, no cuadran las cifras del Banco de la República con las de la Agencia Nacional de Hidrocarburos sobre inversión extranjera en el sector. Y esto transmite una sensación muy extraña. Por ejemplo, en el segundo trimestre de 2008 aparece una diferencia de 690 millones de dólares entre lo que registra la Agencia Nacional de Hidrocarburos y lo que registra el Banco de la República con respecto a la inversión en hidrocarburos. 690 millones de dólares es una diferencia demasiado grande. En el 2007, 104 millones de dólares, en el 2006, 192 millones de dólares. No casan las cuentas. Sería lo mínimo que uno podría pedir para ver cómo está la situación. Y fíjense que me estoy metiendo en la propia lógica del gobierno nacional: la de que aquí nos va a salvar el capital extranjero.

Se está perdiendo la batalla de la autosuficiencia

El otro punto que quiero mencionar es el de la autosuficiencia petrolera. De esto estamos hablando por lo menos desde cuando llegué al Senado, senador Serrano. Usted está hablando del tema desde mucho antes. Y lo cierto es que aun cuando las cosas podrían estar peores, y eso hay que reconocerlo, el riesgo sigue ahí. Se han ganado unos meses o unos años con una serie de operaciones de detalle cuya sensatez no les discuto. Pienso que cuando las cosas se ponen de ese tamaño, no es mala la idea de exprimir los pozos existentes hasta donde se pueda. La pregunta es si es suficiente. Y lo que creo es que no, porque la cifra es miedosa: en el 2002, cuando llegó el doctor Uribe a la Presidencia, las reservas eran de 1.632 millones de barriles y hoy estamos en 1.358. Han caído en 17%. Están siendo derrotados en la batalla de la autosuficiencia petrolera. Que estemos siendo derrotados un poquito más despacio, bueno, uno lo puede aceptar, porque podrían ser peores las cosas, pero el hecho cierto es que estamos siendo derrotados. Creo que en Colombia hay muchos indicios que nos permiten concluir que hay petróleo y gas. Que no aparezca guarda muy estrecha relación con la política petrolera. Infortunadamente, tuve algunos líos de tiempo para preparar este debate y no pude entrarle al detalle que se quisiera de los pozos, pero allí hay muchas cosas que mirar.

Me preocupa además cómo la política está montada sobre una realidad que acaba de cambiar profundamente. Luego la política tiende a complicarse y en un periodo larguísimo de tiempo. Hay negocios como el de Propilco que se vuelven cuestionables, si sucede lo que debe suceder y es que el capital extranjero, que según ustedes es el que nos va a salvar, se retira de la exploración. Entonces los setecientos y tantos millones de la compra de Propilco se vuelven cuestionables. Tal vez en una operación de caja eso tenga una rentabilidad, pero es que aquí de lo que estamos hablando es de la autosuficiencia petrolera, ese es el centro del debate desde hace seis años, y si eso no funciona bien, entonces qué. Ahora, ¿autosuficiencia buscándola en pozos en Texas, etc.? Alguien podrá decir que son reservas nuestras, pero no es lo mismo tener petróleo aquí que tenerlo allá, no es lo mismo operar con los costos de Colombia que con los de Estados Unidos, no es lo mismo, por razones de soberanía, importar el petróleo en el sentido estricto de la palabra, así sea nuestro, que producirlo en el territorio nacional. Son temas que tendremos que discutir más adelante cuando veamos qué va a pasar con la inversión extranjera. ¿Se va a sostener en los niveles actuales? No creo, no es posible, no hay ninguna posibilidad. O sea, que el riesgo de la pérdida de la autosuficiencia se disparó, y repito, me preocupa mucho que el Ministerio me diga que el país no ha visto la necesidad de replantear su política. Deberían haber visto la necesidad, porque ya a estas alturas se sabe de la gravedad de la crisis mundial. Yo, que no soy un especialista, les puedo dar una conferencia cuando quieran y les muestro cien señas de la gravedad de lo que está pasando. Y me imagino que la tecnocracia tendrá que saberlo más que yo. Pero además, basta con leer El Tiempo y Semana. Eso tampoco hay que irlo a buscar a ninguna parte.

La filosofía antinacional del contrato petrolero

El otro aspecto que quiero mencionar es lo del contrato petrolero. En Colombia ha venido primando la idea, desde antes de este gobierno, pero sobre todo en este, de que en el contrato petrolero debe disminuir la ganancia de Colombia porque es la manera de atraer a los inversionistas, no solo en los contratos petroleros, sino en todo. Se dice que les cobren impuestos a las trasnacionales y es como si se cometiera un crimen, y nos advierten, es que entonces no vienen al país. Según los especialistas, las exenciones tributarias en Colombia valen más de 4 billones de pesos y casi todas a monopolios y a trasnacionales. Escandaloso. Y en el petróleo también están esas exenciones. Pero además, las regalías vienen bajando sistemáticamente. La Universidad Nacional calculó el State Take, o sea, el conjunto de lo que toma el Estado, impuestos más regalías, en el orden del 50,64%. Pero esto era cuando teníamos impuesto renta del 38%. Ahora tenemos impuesto de renta del 33%, si es que la pagan. Luego ese State Take es bastante peor de lo malo que ya parece.

¿Cuál es mi preocupación? Se hunde la economía mundial y se caen los precios del petróleo, senador Serrano, y usted qué piensa que se les va a ocurrir a los sabios que manejan la economía nacional para el mundo petrolero: ¿se les ocurrirá algo distinto que bajar nuevamente el State Take, bajar las regalías, el impuesto de renta y darles más exenciones tributarias a las trasnacionales? Es un debate que debemos empezar a dar desde ya, preparémonos. Cuánto se demorará en llegar un proyecto de ley que diga que hay que bajar nuevamente el State Take para atraer a los inversionistas extranjeros, porque como se cayeron los precios del petróleo, entonces no vienen. En los tiempos de las vacas gordas hay que atraerlos con mil gabelas y en los tiempos de las vacas flacas también hay que atraerlos así. Curiosísimo. No hay sino una sola política para todos los tiempos y para todos los momentos.

En el solo 2008 las menores regalías del último contrato petrolero le costaron a Colombia 231 millones de dólares, en un momento absolutamente absurdo. Es decir, cuando lo que escaseaba en el mundo era petróleo y sobraba la plata, aquí estábamos actuando al revés y nos costó una plata. Y aquí no estamos entrando en los detalles de Chuchupa ni de Caño Limón, porque no me quedó tiempo para mirarlos con detenimiento, se los quedamos debiendo. Pero sí aclaremos desde ya, y nos lo dicen las respuestas del Ministerio, que la Tasa Interna de Retorno, la ganancia, de la Occidental en Caño Limón es del 100%. ¡Eso sí es una pirámide y esos son los dueños! También escandaloso. Por eso es que el mundo se está hundiendo. Uno de los problemas que tiene el mundo del neoliberalismo es que el capital trasnacional antes se ganaba el 10 ó el 11 ó el 15% y quedaba satisfecho. Cuando alcanzaba el 20 lo veía como una ganancia extraordinaria. Ahora ya no mueven un dedo si no es con el 30 y el 40 y el 50 y el 80 y el ciento por ciento. Pero el mundo no puede funcionar así. De dónde sale esa utilidad. Qué negocio lícito puede crear más valor que permita generar plusvalía para esa utilidad del ciento por ciento. Es un debate de fondo que tiene que ver con toda la arquitectura económica del mundo. ¿Puede funcionar un mundo donde el capital trasnacional ni parpadea con menos del 50, 80 ó el ciento por ciento de utilidad real después de impuestos? Y esto es lo que le están aplicando a Colombia los que se supone que vienen a salvarnos.

Que revierta el Campo Teca

Este es un pedido que me hicieron las gentes de Puerto Boyacá y Puerto Nare. El Campo Teca debe revertirle a Ecopetrol en octubre de 2009, pero la trasnacional que tiene el campo ya dijo que no lo va a entregar y le metió una demanda al Estado colombiano. Es el estilo, propio cuando se trata de que entren al Estado colombiano las concesiones petroleras. Primero, solo generosidad a las trasnacionales, lo que quieran, lo que pidan, siga el doctor, qué quiere, y cuando llega la hora cumplir el contrato, es a ver qué cosa se inventan para seguirnos apercollando y rechazar la reversión. Y lo de las regalías es 30% menos para esos municipios. Mansaróvar se llama la compañía, claro que en Puerto Boyacá le dicen mansarrobar, la gente toma sus venganzas cuando la maltratan, no vayan a creer que no. Esperemos, señor presidente de Ecopetrol, que Ecopetrol actúe con toda la diligencia y se obligue a estos místeres a devolver el campo. Es el colmo lo que están haciendo, y eso es hambre en Puerto Boyacá y Puerto Nare.

Voy a mencionar brevemente el caso de los trabajadores de Ecopetrol. Aquí tenemos un desacuerdo grande, doctor Gutiérrez. Todos mis datos dan que en esa empresa hay unas pésimas relaciones laborales y que sigue operando la lógica que estableció el señor Yanovich de ver a los trabajadores como enemigos y ver cómo sacarlos de la convención colectiva y cómo subcontratar y cómo le escudriñan cada centavo para ver cómo se lo embolatan. No tengo tiempo de alargarme, pero el resumen es ese: unas malas relaciones laborales con el sindicato y con los trabajadores, bregando a no pagarles unos pesitos. Y el gran argumento que dan en algún documento es que si se les pagan esos centavos, se pierde competitividad. Y entonces uno va y mira con quién es la competitividad, senador Serrano. Pues con las trasnacionales del petróleo, en ninguna de las cuales hay sindicato. Es otro abuso que se nos volvió norma. Cuando estaban recientemente vendiéndole Coltejer a una trasnacional mejicana, ¿saben cuál fue la primera condición del consorcio foráneo para comprar? La noticia salió en El Tiempo y todo el mundo como si nada. Que había que acabar con la convención colectiva y con el sindicato o ni se asomaban por allí. Los extranjeros que llegan aquí no cumplen ni la Constitución ni la Ley. Hay que repudiarlo porque no es democrático. Aquí todo el día se habla de democracia, democracia y democracia, y cuál democracia, cuando a los trabajadores no se les respetan sus derechos y sus intereses.

Pero además, hay un punto económico de mucho fondo, que en el Polo hemos estado estudiando cuidadosamente. Los salarios son un costo de producción. Un empresario bien miope solo los ve entonces como un costo, y se supone que la idea es que el costo debe ir a cero, porque como la ganancia depende de bajar el costo, cuanto más bajen el costo más ganan. Estoy hablando de los pagos a los trabajadores rasos, puesto que a los ejecutivos les tiran a ratos unas crispetas de más. Pero resulta que los salarios en el capitalismo, además de ser un costo, son los que generan la capacidad de compra de la sociedad. La otra cara de la moneda es que esa es la plata con la que la sociedad funciona. De la capacidad de compra de los trabajadores dependen las modistas, los tenderos, los carniceros, los taxistas, el médico, todo el mundo. Resulta entonces que cuando yo encuentro empresas como Ecopetrol, con utilidades en los últimos tres años del orden de 31 billones de pesos, millones de millones, y los encuentro ‘barequiando’, como se dice popularmente, cada peso a los trabajadores y e inventándose teorías económicas, o mejor dicho, un poco de cuentos y subcontratando con el único propósito de birlarle a la gente unos pesitos y que no se pueda sindicalizar, uno concluye que este país anda muy mal.

Con un agravante, señor presidente de Ecopetrol, y es una cosa que ustedes debieran analizar si miran en serio lo que está pasando en el mundo. ¿Saben ustedes cuáles son los países del mundo a los que mejor, o menos mal, digamos, les va a ir en esta crisis mundial? A los que tienen mercados internos más fuertes. Quedó demostrado que era mentira que la felicidad consistía en exportar. A los que peor les va a ir es a los que más exportan, porque no tienen cómo resolver el problema sino bajando costos. A los países que menos mal les va a ir es a aquellos en los que la capacidad de compra de su pueblo es mayor, porque van a poder aislarse de las secuelas de la crisis. Espero entonces que aun cuando sea por esta razón, miren de una manera diferente lo que está sucediendo en Ecopetrol. Se les hundió a todos la estantería, mis queridos neoliberales. Ahora, claro, siguen sacando pecho como si no hubiera pasado nada, porque tienen detrás a las mismas trasnacionales de siempre.

Finalmente, la acción de Ecopetrol. En una entrevista que le hicieron en Ámbito Jurídico al señor ministro de Minas, en junio de 2008, lástima que se fue, me toca hablar así no esté, le pregunta el periodista: “La acción de Ecopetrol hoy cuesta casi el doble del precio de venta inicial. Entonces, ¿el valor de Ecopetrol pasó de 57 billones de pesos a 114 billones de pesos?”, el valor, no el precio, dice. Entonces el ministro responde: “Claro. Con este negocio el Estado se ganó una gran cantidad de plata.” La magia en economía, senador Serrano. Y continúa el periodista: “Pero los críticos dicen que la acción de Ecopetrol fue subvalorada”. Entonce el ministro replica, es que son presumidos: “¿Los críticos? No. El crítico, que todos sabemos quién es.” Olímpico, claro. Con petróleo en ese momento a 140 dólares el barril sacaba pecho, pero vamos a ver si lo sacan dentro de unos días. El periodista sabe de qué está hablando y vuelve a la carga: “Entonces, ¿cómo se explica que la acción de Ecopetrol pasó a valer más de 2.000 pesos a los pocos días de comenzar a ser negociada?”. Esta es la pregunta clave, no por qué valió más cuando subieron los precios internacionales del petróleo. Entonces miren, aquí el señor ministro, lástima que se me fue, confiesa: “En estos procesos, se debe tener en cuenta una expectativa de utilidad en las acciones, pues, de lo contrario, nadie las compra. Entonces, en la valorización se deja un porcentaje menor”. Un porcentaje menor. Esta es una manera elegante de decir que hay que venderlas a menos precio para que las compren.

Miremos cómo fue el asunto. Septiembre 26 de 2007, el paquete accionario a 1.400 pesos. Septiembre 27, al otro día de haber empezado la venta, 1.690 pesos, 20% más. Quiero que alguien me explique cómo es que una acción hoy vale una plata y mañana otra si nada ha cambiado. Septiembre 29, a los tres días, valían el 48% más y así siguió el cuento hasta que el 6 de mayo valían 2.895, el 107% de valorización. El que vendió su acción en mayo dobló la inversión. El que no lo hizo era bastante despistado, les digo con franqueza y con todo cariño a los colombianos que compraron, el que no la vendió en mayo no entiende nada de estos asuntos. Los linces que sí entienden de esto las vendieron, porque doblar la plata en ocho meses, me pregunto, ni las pirámides. Esa es la prueba de que se vendieron a menos precio. Pero entonces ahora, como se cayeron un poco los precios de las acciones, nos plantearon algunos aquí la semana pasada que el hecho de que se hubieran caído de 2.895 y anden por los 2.000 es la prueba de que no se vendieron subvaloradas.

Me voy entonces a detener para mostrar que lo que está pasando también prueba que se vendieron subvaloradas. Hoy están a dos mil pesos, una valorización del 42,85%, y sigue siendo altísimo, si se le suma la utilidad, porque Ecopetrol está produciendo unas utilidades grandísimas, hay que sumarle 15% a septiembre de este año, lo que se va a 58% de ganancia total entre la valorización de la acción y la rentabilidad de la acción. Nada malo, cuando un CDT, si mucho, le paga a la gente entre el 7, 8 ó 10%, yéndole muy bien. Luego la acción no se cayó hasta desaparecer la gran utilidad que demuestra la sobrevaloración. El precio de la acción tuvo una corrección a la baja, pero sigue probándose la tesis de la subvaloración de las acciones.

Les voy a dar otro ejemplo: qué pasó con el resto de las acciones de la bolsa. El que compró acciones de Ecopetrol el 26 de septiembre de 2007 y otro amigo que compró acciones del promedio de la Bolsa, para facilitar las cosas. El que compró acciones del promedio de la bolsa ha perdido el 36% y el que compró al comienzo acciones de Ecopetrol se ha ganado el 43%. ¿Cómo se explica? Esto puede tener mil detalles, pero la explicación básica es que las de Ecopetrol se vendieron subvaluadas, a menos de los que valían. Lo han reconocido ellos mismos en estas citas y yo he leído otras donde ellos mismos lo reconocen. Se defraudó el interés público. Se les regaló a esos colombianos, casi todos ellos ganchos ciegos, para que no me malinterpreten, porque no estoy diciendo que esos quinientos mil colombianos que compraron acciones hayan cometido un delito o actuado al margen de la ley, no, no se trata de eso. A ellos el gobierno les dio un papayazo y se ganaron unos pesos. Ahí había unos que sí sabían cómo era el asunto, pero la mayoría cae de gancho ciego, como se dice. Pero repito, la subvaluación de la acciones no queda desmentida.

Concluyo el debate insistiendo en que me preocupa mucho el futuro de la política petrolera, porque lo cierto es que los nubarrones son demasiados, y llamándoles la atención a los colombianos a que miren con detenimiento lo que está pasando y estos debates, porque son muchas las razones que me hacen pensar que el país está tremendamente mal gobernado. Que el país no es viable dentro este modelo de la globalización neoliberal, dentro del “libre comercio”, siguiendo a pie de juntillas el FMI, recibiendo órdenes de la Casa Blanca, sometiéndose al Tratado de Libre Comercio. Si en los tiempos del mejor crecimiento de la economía colombiana en no sé cuántos años, que fueron los tres o cuatro años anteriores, aquí la gente se siguió muriendo de hambre, ¿se imaginan lo que va a pasar con la crisis que se viene? Ya el Presidente lo dijo: sigue la confianza inversionista, que no es más que un eufemismo para decir que hay que seguirles regalando la plata a los monopolios y a las trasnacionales. Eso es lo que quiere decir la “confianza inversionista” pasada al buen romance. Y por supuesto, si eso fue un desastre en estos años anteriores de las vacas gordas, imagínense cómo será en estos años en que se vienen las vacas flacas. Un consejo personal a cada colombiano: miren con cuidado las cosas, vienen tiempos muy complicados y arrancamos muy mal. Ya Colombia empezó su crisis, porque la economía colombiana estaba cayendo antes de la crisis mundial. No tuve tiempo de desarrollar esta idea, pero mencionémosla. La economía colombiana empezó a caer durísimo desde el primer trimestre de este año, cuando todavía los precios de las materias primas estaban altos. El tsunami que viene por el mundo apenas va a empezar a tocarnos y ya la economía colombiana se encontraba con crecimientos de menos de la mitad y por debajo del producto del año pasado. Hoy la industria está cayendo, todos los indicadores de la economía colombiana son malos y se yergue en contra nuestra lo que está pasando en la economía mundial.

Este es el gran debate que tenemos y se lo digo muy cordialmente a los trabajadores, a las capas medias, a los empresarios. Colombia no podrá salir adelante si no monta un proyecto de unidad y desarrollo nacionales y reconoce que cómo está no tiene salida. Va para crisis imposibles de subsanar, no porque sean un castigo del cielo ni una maldición gitana, sino porque están mal orientadas las políticas. Tomen la verdad de los hechos, ahí están, miren Wall Street. Se supone que esa es la Meca, el Vaticano de la economía, y miren en manos de quién está. Y esos son también los que mandan en Colombia y los que definen y orientan y quién se pone contra ellos es un dinosaurio. Pero resulta que los hechos nos están dando la razón. Ahí están los hechos. Nos dijeron que la comida había que importarla que porque era barata: Destruyeron el agro, y la comida se puso más cara. Ni el agua ha bajado, sigue carísima, y nos quedamos sin la comida. Y así podríamos seguir mirando indefinidamente cada uno de los problemas.

Réplica a la intervención del presidente de Ecopetrol

Muy breve. Simplemente para ratificar básicamente todo lo que dije. El problema de la caída de las reservas sigue ahí, y en eso creo que hay coincidencias. No se ha resuelto y podría ser supremamente grave. Lo segundo es ratificar que pienso que va a haber cambios de fondo en la situación de los inversionistas en el negocio petrolero. Creo que es evidente. No importa cómo se hayan calculado los contratos. Aquí me prestó el senador Serrano un texto de Portafolio que se titula “Se pone negra la búsqueda de petróleo” y que agrega: “Las empresas y el gobierno preven para los próximos meses una desaceleración de la vigorosa actividad exploratoria, porque ahora será más selectivo el destino de los recursos para invertir”. Creo que es un hecho que está allí, supremamente grave, porque eso le pega exactamente a la estrategia principal de financiación del gobierno. Cuando en cierto sentido se han dilapido los recursos, en clientelismos, que es lo que ha pasado en estos años, este hecho, que es de por sí grave, se agrava en proporciones mayúsculas con la crisis mundial, que se va a traducir en crisis nacional, repito, y más vale que nos apretemos los cinturones, porque la situación puede ser tremendamente complicada.

Y mantengo mi preocupación con el caso del State Take, que es de los peores del mundo. Claro que las trasnacionales dicen que es de los mejores del mundo, y los dos abrigamos la razón. Ellos están pensando en sus intereses, en los de las trasnacionales, yo en los intereses de Colombia y, paradójicamente, esa es la coincidencia. Me temo que ya estarán afilando los documentos para demostrar que la solución a la crisis de la economía mundial es que Colombia empeore su State Take y que terminemos casi regalando el recurso. Tengamos en cuenta que si uno descuenta las exenciones de los impuestos de renta y las cruza sobre regalías, estamos regalando el recurso ya en muchos casos, como si el petróleo no valiera nada en lo que tiene que ver con las regalías.

En el caso de los trabajadores, insisto en denunciar que hay un ambiente de persecución sindical en Ecopetrol. Es la política del gobierno nacional que ve a los trabajadores como sus enemigos, que ve los salarios no como parte de la capacidad de compra nacional, sino como un costo que supuestamente los obreros les clavan a todos los colombianos y es una desgracia que un colombiano no se esté muriendo de hambre. Hacer un sindicato en Colombia sigue siendo más difícil que armar una banda de asaltantes de bancos o cosas de ese corte. De esta lógica desafortunada no se escapa Ecopetrol.

Infortunadamente, los senadores que nos invitaron a hacer el debate para examinar si las acciones se vendieron a menos precio o no, senador Serrano, hicieron mutis por el foro. No los veo en sus sillones sosteniendo el asunto. Entiendo que no lo hayan hecho, porque a pesar de que los precios de las acciones se han caído, es evidente que las vendieron a menos precio, así se evada el tema.

Menciono por último algo que se me pasó, y que afortunadamente a usted no se le pasó, senador Serrano, y son los altos precios de la gasolina. Estamos llegando al punto en que afortunadamente se va a poder llegar pronto, y es que los colombianos sepan que cerca del 40% de lo que pagan en gasolina no son precios del petróleo ni fletes ni refinación, sino impuestos, impuestos y más impuestos que se les echan encima a los pobres y a las capas medias para poderles rebajar los impuestos a los monopolios y a las trasnacionales. Pienso que es una política antisocial contraria al progreso del país, que sacrifica al pueblo y a las capas medias. Entonces insistamos en que ojalá esos impuestos logremos desmontarlos.