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JORGE ENRIQUE ROBLEDO RESPONDE A POLEMIZANDO

Revista Polemizando, 2O de febrero de 2008 Jorge Enrique Robledo del Polo Democrático Alternativo es considerado uno de los mejores senadores de Colombia, se ha caracterizado por su combate contra la firma del TLC con Estados Unidos, en esta entrevista responde para Polemizando su posición frente al TLC y frente a la candidatura presidencial del […]

Colombia Oposición Política Polo Democrático Alternativo Soberanía TLC

Hace 10 años

Revista Polemizando, 2O de febrero de 2008

Jorge Enrique Robledo del Polo Democrático Alternativo es considerado uno de los mejores senadores de Colombia, se ha caracterizado por su combate contra la firma del TLC con Estados Unidos, en esta entrevista responde para Polemizando su posición frente al TLC y frente a la candidatura presidencial del Polo en el 2010.

Polemizando: ¿Por qué se opone el Polo a la firma del TLC con Estados Unidos?

Jorge Enrique Robledo: El Polo consagra en su Ideario de Unidad –que es su programa– la oposición al Tratado de Libre Comercio (TLC) con Estados Unidos. Nos oponemos no porque sean negocios internacionales o porque sea un tratado con Estados Unidos, como dicen nuestros calumniadores de cabecera. Lo que rechazamos es un mal negocio, un mal tratado para Colombia. Como dice Stiglitz, «es mejor no tener tratado que tener un mal tratado». Es una alianza de mula y jinete donde Colombia es la mula. Luego de 18 años de aplicación del «libre comercio» en el país –que empezó en 1990 con el gobierno de César Gaviria– , hay pruebas de sobra de los daños que esta política le ha provocado al común de los colombianos; y el TLC hará irreversibles esas medidas e introducirá otras nuevas en la misma dirección. El TLC condena a Colombia a la pobreza y la miseria para siempre, porque convierte a Colombia en una especie de colonia de Estados Unidos.

P: ¿Cómo se manifiesta esa oposición al TLC en Colombia?

JER: De muchas maneras. Todas las organizaciones representativas de los trabajadores, el campesinado, los indígenas, los afrodecendientes y el estudiantado, las ONG, entre otras, se han movilizado contra el TLC. No recuerdo una movilización más amplia y sostenida en el tiempo en contra de una política económica estratégica en Colombia. Y al Polo le cabe el honor de haber jugado un papel de gran importancia en esta lucha decisiva para la suerte del país, lucha en el que se ha mejorado mucho la comprensión entre los colombianos de por qué hay que oponerse a las políticas imperialistas y que nos permitió explicarles a muchos colombianos por qué nuestra propuesta es de unidad nacional, en la que cabe todo el pueblo, hasta el empresariado que no deriva sus ganancias de hacer negocios contra el progreso nacional.

P: ¿Qué propone el Polo como alternativa al TLC?

JER: Colombia debe relacionarse con todos los países del mundo, y con Estados Unidos, por supuesto. No se trata de aislarnos. Pero con relaciones en las que primen los derechos soberanos de cada país, de manera que se den intercambios con respeto mutuo y beneficio recíproco. Y esos negocios internacionales no deben sacrificar el aparato productivo industrial y agropecuario colombiano ni el mercado interno nacional, porque sin el desarrollo de estos no es posible romper las cadenas de la pobreza. No estamos inventando nada. Lo que proponemos fue lo que hicieron los países desarrollados para construir sus economías. Lo que pasa es que Estados Unidos quiere aplicarnos la lógica muy común del que sube por la escalera y le pega una patada a esta para que nadie pueda subir detrás. Y en cuanto a los procesos de integración con otros países –y recordemos que el TLC no integra sino que anexa a Estados Unidos–, estamos por privilegiarla con los países latinoamericanos, con los que nos unen condiciones económicas que facilitan que no sean intercambios en los que los peces grandes, las transnacionales, se comen a los chicos.

P: ¿Piensa usted que con la elección de un presidente demócrata en Estados Unidos las cosas serán diferentes frente al TLC?

JER: No creo. El «libre comercio» es una política bipartidista, estatal, del imperio. Incluso el Alca, que es el antecedente del TLC y era igual de pernicioso, fue una propuesta de Clinton. Es cierto que en el Partido Demócrata se expresan opiniones en contra del «libre comercio», porque este le sirve a los monopolios pero daña al pueblo estadounidense, pero lo histórico es que en ese partido han prevalecido los intereses de las transnacionales gringas. Claro que si la crisis económica de Estados Unidos se convierte en un gran desastre, como puede suceder, otras cosas pueden pasar, pues allí crece la idea hasta entre los republicanos, y con razón, de que esa crisis tiene mucho que ver con el «libre comercio». Pero también es cierto que la oposición del Partido Demócrata al TLC con Colombia tiene que ver los horrores de la violencia en el país, en especial contra los sindicalistas, y con las muchas relaciones del gobierno de Álvaro Uribe, que éste no ha podido explicar satisfactoriamente, con el paramilitarismo. Entonces, esto podría llevar a que solo se le conceda TLC a Colombia luego de Uribe. Pero ello solo se sabrá después de las elecciones presidenciales, porque ya no hay duda de que, de ninguna manera, habrá tratado antes de finalizar esas votaciones.

P: ¿De qué manera los polistas del exterior pueden ayudar en esa lucha contra el TLC?

JER: Voy ha decir algo con franqueza, que espero no se malinterprete. Los colombianos con convicciones democráticas que viven en el exterior siempre se han expresado de muchas maneras contra los horrores de la violencia y las violaciones de los derechos humanos en el país. Pero tengo la impresión de que no han sido igual de activos para hablar de los problemas sociales y económicos de Colombia, que son gravísimos.

Espero que este debate al TLC sirva para interesar a muchos compatriotas en este aspecto de la vida nacional. Porque con franqueza le digo que si toda lucha armada cesara mañana en Colombia, y ojalá así fuera, el país seguiría siendo un infierno para los millones de compatriotas que sufren por la pobreza y la miseria, la falta de salud y educación, etc., etc., etc. Si esto se entiende, estoy seguro de que la enorme creatividad de nuestros compatriotas en el exterior encontrará muchas maneras de contribuir a la lucha contra el «libre comercio» y por la defensa de la soberanía, la producción, el trabajo y la democracia auténtica en Colombia, logros sin los cuales no podrán resolverse los problemas nacionales.

P: Hablando de candidaturas presidenciales, ya hay dos dirigentes del Polo lanzados como precandidatos presidenciales, Petro y Garzón. ¿Cuál será la posición de su grupo al respecto?

JER : Esperamos que Carlos Gaviria presente su nombre al partido como precandidato y que el Polo lo escoja como su candidato. La muchas virtudes de Carlos Gaviria, que constituyen un excelente ejemplo de lo que la izquierda tiene para ofrecerle al país, más el fenómeno político que representa por haber obtenido dos millones seiscientos mil votos en las elecciones, me dice que es nuestro mejor candidato para derrotar –sí, para derrotar– a cualquier nombre que presente el uribismo o cualquiera otra fuerza. De Gaviria resalto también su naturaleza de hombre de partido, es decir, de persona que presenta sus aspiraciones, pero lo hace con la fuerte convicción de que ellas deben ser compatibles con el desarrollo de un fuerte partido de la izquierda democrática, organizado y serio, que apunte a producirle profundas transformaciones a este país. Y Carlos tiene otra virtud que espero sea de todo los del Polo: es un convencido de la importancia de cuidar la unidad del partido, y de cuidarla, como es obvio, sobre la base de respetar el programa y los estatutos que permitieron que la izquierda democrática colombiana se uniera y se convirtiera en opción de triunfo, tal y como lo logró en la alcaldía de Bogotá, donde en torno a Samuel, un candidato del Polo, pudimos unir a muchos bogotanos de otros sectores.

P: ¿Será Robledo candidato presidencial?

JER: Tengo claro que no le sacaré el cuerpo a ninguna responsabilidad que me toque asumir. Pero sería un error de mi parte promover mis aspiraciones –por legítimas que puedan presentarse– en contra de las conveniencias del partido. Yo soy un hombre de partido. Y todo me dice que lo que más le conviene hoy al Polo, y al país, es la candidatura presidencial de Gaviria. Luego aspiro a estar ahí, trabajando duro para que salga adelante.

P: Cada vez que un dirigente del Polo se lanza como precandidato amenaza con salirse del Polo, ¿cree usted que el Polo tendrá un candidato único en el 2010?

JER: Precisemos. Estoy seguro de que cuando Gaviria presente su nombre, no lo hará amenazando con dividir al Polo. Él sabe muy bien la importancia de la unidad del Polo. Es más: su nombre jugó un papel fundamental para que el PDI y Alternativa Democrática le dieran origen al Polo Democrático Alternativo. De otro lado, espero que el Polo tenga un solo candidato en 2010, porque espero que nadie tramite candidaturas contra la unidad del partido ni contra de los estatutos y el programa que le dieron base a su unidad, programa del que se deduce que nuestras propuestas no son compatibles con las de Álvaro Uribe. Hagamos votos para que no se tramiten aspiraciones tras la infamia de que el Polo no tiene una posición clara frente a la lucha armada y el secuestro, porque sí la tiene, como lo sabemos los polistas, y porque ello les sirve a las fuerzas de la derecha uribista, que quieren un Polo sometido a sus designios o dividido. Para mí es claro que cuando esa derecha nos ataca por lo que No somos, lo hace porque no se atreve a contradecir lo que Sí somos, pues ello los obligaría a defender el régimen socialmente inicuo que destroza a Colombia. Pero soy optimista en que el Polo se va a mantener unido, y cuente que haremos todo lo que esté a nuestro alcance por mantener esa unidad.