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EL GOBIERNO DE URIBE VÉLEZ MENOSCABA LAS CONDICIONES LABORALES EN LA DIAN

Declaración, Senador Jorge Enrique Robledo, Bogotá, 29 de abril de 2008. En 2001, el Banco Mundial entregó un empréstito al gobierno colombiano, con el que, entre otras cosas, se financió la reestructuración de la Dirección de Impuestos y Aduanas Nacionales de Colombia, DIAN. Fue así como en 2003 se puso en marcha el Modelo Único […]

DIAN

Hace 10 años

Declaración, Senador Jorge Enrique Robledo, Bogotá, 29 de abril de 2008.

En 2001, el Banco Mundial entregó un empréstito al gobierno colombiano, con el que, entre otras cosas, se financió la reestructuración de la Dirección de Impuestos y Aduanas Nacionales de Colombia, DIAN. Fue así como en 2003 se puso en marcha el Modelo Único de Ingresos, Servicio y Control Automatizado, más conocido como Modelo Muisca, complementado al año siguiente con el Plan Estratégico 2004-2010.

El Muisca es la expresión del modelo neoliberal vigente en el país desde 1990, que además de descargar sobre las clases laboriosas una mayor carga tributaria, deteriora hasta extremos sin precedentes las condiciones laborales de los trabajadores de la DIAN. Mientras sube el recaudo de los impuestos, que en 2007 llegaron a 64 billones de pesos, más de 2.800 de sus funcionarios laboran como supernumerarios, figura con la que les somete a la total inestabilidad laboral y se les remunera con salarios muy inferiores a los que tendrían de ser empleados permanentes; a más de 900 se les remunera como auxiliares o técnicos a pesar de ser profesionales; hay unas 1.500 vacantes sin financiamiento y desde 1997 no hay concursos de ascenso. A lo anterior se suma la amenaza que pesa sobre todos ellos, pues la dirección de la DIAN tiene previsto para 2008 revisar la carrera administrativa y, a tono con la campaña privatizadora impulsada desde la Casa de Nariño, busca entregar a particulares una serie de funciones vitales exclusivas del Estado, desdeñando la experiencia y el conocimiento adquirido por cientos de trabajadores a lo largo de años de arduo trabajo en la Dirección de Impuestos. No sorprende por ello que la Oficina de Investigaciones Disciplinarias haya desatado una cacería de brujas contra los trabajadores, que enrarece aún más el ya pesado ambiente laboral.

Se confirma nuevamente la frase de Francisco Mosquera que tan bien resume la situación de los trabajadores en la época del “libre comercio”: “Sin mano de obra barata no habrá neoliberalismo que valga”.

Por todo lo anterior, expreso mi respaldo a los trabajadores de la DIAN y los llamo a que fortalezcan la unidad y hagan esfuerzos por desarrollar una posición independiente del gobierno, condiciones necesarias para enfrentar la arremetida contra sus derechos laborales.