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A ESTUDIAR URRÁ II CON TODO CUIDADO

Intervención del senador Jorge Enrique Robledo en el debate sobre el proyecto hidroeléctrico Urrá II, en Córdoba, Comisión Quinta del Senado, 16 de abril de 2008. Este es uno de esos proyectos que suenan bien cuando se oyen, porque es bueno generar energía y controlar inundaciones, siendo tan grave en Córdoba este problema, con tanto […]

hidroelectricas

Hace 10 años

Intervención del senador Jorge Enrique Robledo en el debate sobre el proyecto hidroeléctrico Urrá II, en Córdoba, Comisión Quinta del Senado, 16 de abril de 2008.

Este es uno de esos proyectos que suenan bien cuando se oyen, porque es bueno generar energía y controlar inundaciones, siendo tan grave en Córdoba este problema, con tanto sufrimiento implícito. Digamos que esta es la cara amable. Ahora, cuando se oye hablar de hidroeléctricas a estas alturas de la vida, se sabe que también pueden generar impactos complicados. Estas son las dos grandes caras del asunto.

Me llama la atención no ver al gobierno tan convencido del proyecto. Me llama la atención, ministro, que usted afirme que el proyecto no es fundamentalmente para energía sino para inundaciones, porque hace quince días, también aquí en la Comisión, nos dijo que lo de los agrocombustibles no era tampoco para energía sino para empleo. El Ministerio de Minas se nos está volviendo una especie de cartera multipropósitos que está pendiente de todos los asuntos. No deja de ser una curiosidad. Pero lo que quiero decir cuando comento que no veo al gobierno tan convencido es porque el ministro dice: o lo hacen los privados o no se hace. Quiero ver qué va a pasar con esta hidroeléctrica.

Uno de los puntos que discutimos cuando empezaron las privatizaciones era el del riesgo inmenso que corrían los países de no encontrar inversionistas en proyectos hidráulicos, porque requieren grandes inversiones, tiempos largos de maduración, etc., y por ello el capital privado duda en entrar. El ministro nos asegura que están poniendo la carnada del “cargo por confiabilidad”, una especie de precio mínimo garantizado para que los inversionistas se metan sin riesgos. Otra vez ese capitalismo extraño que se está montando en la globalización. Hay unos inversionistas que arriesgan hasta la camisa cuando invierten y otros que van a la fija porque el Estado les asegura que nunca podrán perder plata. Pero quiero ver de todos modos qué va a pasar cuando ustedes saquen la subasta y quiénes se le apuntan. No lo sabemos. Espero, además, y de una vez le hago la petición, que el “cargo por disponibilidad” no esquilme al país. Que no resulte que esos inversionistas privados, aprovechándose del desmonte del aparato público, nos saquen los ojos en una especie de extorsión, digamos, en el sentido de que, dicen, o nos pagan lo que se nos dé la gana o no invertimos. Porque entonces sale carísimo el asunto. Lo que acabo de mencionar puede terminar indicando que el proyecto nunca se haga o se haga quién sabe cuándo. Vale la pena dejarlo sentado de antemano para que no se forjen ilusiones. Digamos también que, así el proyecto no se haga físicamente, la verdad es que política sí se va a hacer mucha con él. Hay que reconocerlo como un hecho que sin duda no va a fallar.

El artículo del profesor Víctor Negrete

Tengo aquí un documento escrito por el doctor Víctor Negrete Barrera, del Centro de Estudios Sociales y Políticos de la Universidad del Sinú, un documento pienso que sensato. Voy a contar resumidamente lo que dice el proyecto, porque espero que se termine dando a conocer en Córdoba. Uno de los primeros reclamos del doctor Negrete es que si se van a tomar decisiones, que sean informadas, si la gente de Córdoba va a terminar diciendo sí o no, lo menos es que disponga de información. Entonces voy ayudarle al profesor contando brevemente lo que dice para que por lo menos sea parte del debate y más por las advertencias que hizo el ministro de Medio Ambiente. Creo que en eso nos tenemos que poner de acuerdo. Aquí lo primero es estudiar eso cuidadosamente y si el proyecto resiste las pruebas de la técnica y de la financiación y de su impacto ambiental no veo porque nadie deba oponerse a él.

Nos dice el doctor Negrete que la prensa local informó lo siguiente: “Pese a objeciones de los ambientalistas, el Ministro de Minas y Energía y senadores del Atlántico darán la pelea por la construcción de Urrá II. Vamos a abrir la discusión, dijo el Ministro, no podemos atrasar el desarrollo del país por posiciones ambientalistas” (El Meridiano de Córdoba. Montería, 7-9-07, págs. 4A y 5A). Empezamos mal la discusión. Porque si uno de entrada le cuelga un rótulo a los que abrigan dudas antes de oírlos y antes de hacer la discusión, creo que no es bueno. Y dice también el profesor que en parte como consecuencia de esta especie de que se hace porque se hace y los ambientalistas no van a molestar, en la prensa local se ha creado ese ambiente y a quien expresa una duda de una vez le caen a estigmatizarlo. Pienso que no es una buena actitud, porque se trata es de ver qué es lo que sucede, cómo es el asunto y ver qué es positivo. Menciona además el profesor Negrete que solo hay estudios viejos, entiendo que de varios lustros, y seguramente va a tocar rehacerlos por completo, por lo menos, el del impacto en el calentamiento global, etc. Luego aquí técnicamente es bien difícil apresurarse a asegurar que el proyecto va porque va.

Elder Oyola Aldana, director de la Corporación autónoma regional de los valles del Sinú y San Jorge, CVS, recomienda: “tener prudencia porque debemos contar con una información muy certera frente al alcance técnico del proyecto. Esos estudios no los tenemos, por lo que decir algo más sería irresponsable” (Ibíd.). Pienso que esa debe ser la actitud. Decir que en principio ojalá se pueda hacer, pero también someter el proyecto al veredicto de la técnica y no montar un pleito señalando a quienes quieren hacer el proyecto como amigos del progreso, el desarrollo y el bienestar y condolidos por que los cordobeses se inunden, y a quienes tengan dudas, y estoy refiriéndome principalmente a la gente de allá, de una vez les monten el rótulo de enemigos del progreso, gente que quiere que se ahoguen los campesinos de Córdoba y cosas de ese estilo. Una discusión así por supuesto que no es sensata. Y para demostrarlo, señalo el caso del proyecto de Urrá I, que tuvo un impacto importante. Tuvieron que salir 5.900 personas en cuatro asentamientos y en diecisiete núcleos dispersos, y afirma Negrete que hoy están en condiciones menos favorables que las de antaño. Señala el caso de los embera-katíos, pues aun cuando fueron indemnizados de alguna manera, él habla de que se descompusieron, perdieron la identidad, padecen un fenómeno de pauperización. Los impactos de proyectos de esta magnitud sobre los indígenas son tremendamente complejos. A un ciudadano cualquiera le dan una plata y rápidamente se adapta. A los pueblos indígenas les cuesta un trabajo tremendo. Decirle a un indígena que se cambie de sitio, culturalmente es algo que solo ellos entienden lo que quiere decir. Los que no somos indígenas vivimos en un sitio y en otro y vamos y venimos y cambiamos de ciudades y de países. Entre los indígenas, el cambio es más complejo.

Dice él sobre Urrá I que “No se ha cuantificado el perjuicio ocasionado a pescadores, areneros y productores”. Habla del impacto sobre “las especies y variedades de fauna y flora”. Agrega, y esto es importante, que la casi totalidad de las promesas que se ofrecieron como ganancias del proyecto no se cumplieron y da una lista de veinte. Lo único que se logró fue la capacidad de generación eléctrica instalada y de pronto, como lo dice aquí el director de Urrá I, alguna mejoría en el impacto sobre las inundaciones. Pero se habló de irrigación a 150 mil hectáreas, se habló de reactivación de la economía regional, se habló de 3.500 empleos directos. Entonces parte de lo que habrá que mirar es, y este proyecto qué es lo que va a resolver. Hay que ser francos y claros, porque no se le pueden montar a los proyectos posibilidades mágicas. Si es verdad, ¿cuánto es o no verdad?

Alfredo Solano Berrío, presidente de Urrá I, y Carlos Buelvas Guerra, presidente de la Sociedad Cordobesa de Ingenieros, citados ambos por el profesor Negrete, aseguran que el proyecto evitaría en “gran medida” –y él lo pone entre comillas– las inundaciones, el propósito principal que persigue este gobierno. Bueno, cuánto es en “gran medida”. Es una medida que habrá que precisar, porque aquí hay un problema de costo-beneficio. Es decir, si son los particulares los que van a hacer el proyecto y va a ser con ese cargo de disponibilidad y va a aumentar la tarifa de la energía en Colombia, cosa que podría suceder, ¿vale la pena la inversión? ¿O no vale la pena? O mejor, ¿qué otras cosas se hacen? Con respecto a las inundaciones, y lo acaba de mencionar el ministro, aclara Negrete que debe resolverse no solo el problema de las crecientes del río, sino también otros muchos como “deforestación, erosión, desecación y taponamiento de humedales y otras fuentes de agua, falta de mantenimiento del cauce y las riberas”, problemas de la técnica que han de mirarse minuciosamente. Podemos hacer un control arriba en el cauce del río, pero si, por ejemplo, se eliminan las zonas de amortiguamiento de inundaciones que naturalmente tienen los ríos, va a ser muy difícil manejarlas.

El profesor Negrete termina haciendo unas observaciones finales: “Es una propuesta compleja”, y creo que es en lo primero en que debemos ponernos de acuerdo. Y agrega: es “controvertible”. Aquí estoy reiterando que ojalá se pudiera hacer la obra, pero también que lo miremos con detenimiento. Y mirarlo con detenimiento es ampliar la visión. Negrete dice cosas que son ciertas. Aquí hay poderes económicos poderosos que quieren que se haga a cualquier costo. Puede haber interese políticos locales también interesados en que se haga a cualquier costo. Enfrentamos una realidad indiscutible: hay intereses que quieren que el proyecto se haga a cualquier precio. Si yo soy ingeniero y mi negocio es hacer presas, pues lo que yo quiero es que se hagan muchas presas y las demás discusiones me parecen menores. Pero el punto es cómo vamos a contrastar unos y otros intereses. El profesor Negrete se formula otra pregunta partiendo de la base de que el presidente Uribe siempre ha dicho que se debe trabajar en que se haga y que hay que opinar, y entonces él se pregunta: ¿quiénes opinarán, quiénes decidirán? Una discusión bien compleja: quién decide, cómo se decide, dependiendo de las controversias que puedan presentarse, y ojalá rápidamente se llegue a un consenso, pero podría suceder que no. Entonces simplemente le hago un llamado a la Comisión y particularmente a los senadores oriundos de esas tierras bellísimas del departamento de Córdoba y de esas gentes buenas que hay allí, a que miremos el proyecto con todo el rigor y seriedad técnica a ver qué es lo que termina sucediendo. Si se resuelven todas estas dudas, hagamos votos, ministro, porque la obra no se quede en el papel cuando no aparezca quién haga el negocio del cargo por disponibilidad, un negocio que realmente quiero ver. Como la subasta es el 6 de mayo, vamos a estar pendientes de qué es lo que va a pasar. Ahí se va a despejar una incógnita que tenemos desde hace mucho tiempo. Insisto además en pedirle, ministro, que ojalá me envíe la información de cómo va a ser ese negocio y cómo se va a contrastar con los precios de generación de ahora, es decir, a qué precio nos va a costar interesar a los privados en el asunto.